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Este blog tiene como propósito compartir con mis alumnos y amigos ideas y artículos relacionadas con el mundo de la Religión, la Filosofía y la Educación.
domingo, 4 de noviembre de 2012
martes, 30 de octubre de 2012
Halloween, ¿fiesta para niños?
Halloween
¿Fiesta para
niños?
(2 Corintios 11: 14)
Su origen
El Halloween tiene su origen en la celebración del año nuevo celta en
la noche del 31 de octubre. Los druidas (brujos, hechiceros y magos celtas) de
las órdenes paganas de Bretaña, Irlanda y Galia consideraban esta noche como
“sagrada”. De ahí el nombre de Halloween, del inglés «All Hallow’s Eve», “noche
totalmente santa”. Ellos creían que esa noche, Samahain (el Señor de los
muertos) liberaba a los espíritus buenos y malos. La separación entre vivos y
muertos se disolvía haciendo posible la comunicación entre ambos seres. Era una
noche de fantasmas y duendes en la que se hacían fogatas y se adivinaba el
futuro, y las brujas volaban por el cielo.
Los malos espíritus en forma de animales atormentaban salvajemente a los mortales. Éstos, en forma de soborno, les daban comida y golosinas para procurar la seguridad de su hogar y de su gente, de ahí viene la expresión “truco o trato” (“trick or trate”). La leyenda dice que era mejor hacer el trato con el espíritu maligno, sino éste usaría sus poderes para castigar con toda clase de maldiciones e infortunios a esta familia.
En la actualidad
Actualmente, en el día 31 de octubre se
organizan fiestas para conmemorar la noche de brujas en donde los participantes
se disfrazan de todo tipo de seres terroríficos, monstruos, duendes y hadas. Por
lo general se realizan en ambientes juveniles, y pasan por las calles de casa
en casa pidiendo dulces, dinero o cualquier tipo de recompensa, pronunciando la frase: “dulce o truco”.
Como podemos ver, este evento no tiene relación con Cristo. No deberíamos permitir que nuestros niños se involucren en este tipo de “celebraciones”. “No mires a sus dioses ni preguntes por ellos; no digas ¿No debo yo hacer lo mismo?”; “Nadie entre los tuyos deberá sacrificar su hijo o hija en el fuego; ni practicar adivinación, brujería o hechicería, ni hacer conjuros, servir de médium espiritista o consultar a los muertos” (Deuteronomio 12: 30; 18: 10, 11).
Testimonios
El evangelista John Ramírez, ex-satanista, nos dice: "Yo fui un general en el reino de las tinieblas, maestro de hechicería [...] Estoy sorprendido de que haya cristianos celebrando Halloween".
De igual manera, Cristina Kneer de Vidal, ex-ocultista, esotérica, espiritista y satánica, en su libro «Él vino a dar libertad a los cautivos», nos transmite sus experiencias que vivió durante 15 años: “La celebración del Halloween es una fiesta satánica que no debe celebrarse por ningún cristiano consciente… El 31 de octubre de cada año, decenas de niños y jóvenes son sacrificados en todo el mundo, especialmente en Inglaterra y en Estados Unidos, por grupos satánicos… No quiero asustar a nadie, pero mis palabras deben ser tomadas en cuenta. Por lo menos pido que me escuchen, razonen y decidan… Miles de personas han adoptado, sin saberlo, una costumbre satánica y con ello están propiciando el crecimiento del satanismo en las grandes urbes”.
“Celebrar el Halloween”, concluye la escritora, “es como si se celebrara el cumpleaños del diablo”.
De igual manera, Cristina Kneer de Vidal, ex-ocultista, esotérica, espiritista y satánica, en su libro «Él vino a dar libertad a los cautivos», nos transmite sus experiencias que vivió durante 15 años: “La celebración del Halloween es una fiesta satánica que no debe celebrarse por ningún cristiano consciente… El 31 de octubre de cada año, decenas de niños y jóvenes son sacrificados en todo el mundo, especialmente en Inglaterra y en Estados Unidos, por grupos satánicos… No quiero asustar a nadie, pero mis palabras deben ser tomadas en cuenta. Por lo menos pido que me escuchen, razonen y decidan… Miles de personas han adoptado, sin saberlo, una costumbre satánica y con ello están propiciando el crecimiento del satanismo en las grandes urbes”.
“Celebrar el Halloween”, concluye la escritora, “es como si se celebrara el cumpleaños del diablo”.
Puedes leer más en:
http://cristianodigital.net/index.php/iglesia/evangelicos/2732-la-verdad-oculta-tras-festividad-del-halloween
https://unored.tv/cristina-kneer-de-vidal-la-ex-satanista%E2%80%A2%E2%80%A2/
https://www.wattpad.com/167584735-halloween-666-testimonio-de-cristina-kneer-de
https://www.acontecercristiano.net/2018/10/sorprendido-de-ver-cristianos-celebrando-halloween-en-iglesia.html?m=1&fbclid=IwAR35OXJetdfTMws1svkSym3JuX4h2QHaP3a-Gbwvh-xpaftByKuSnj77CAE
viernes, 28 de septiembre de 2012
Educación y evangelización: una misma misión
Educación y evangelización:
una misma misión
Víctor
A. Jofré Araya, Magíster © en Educación Religiosa
Colegio
Adventista de Arica (septiembre 2012)
victorja@gmail.com
“El
Señor mismo instruirá a todos tus hijos, y grande será su bienestar” (Isaías
54: 13, NVI)
Corría
1894 y en una polvorienta callejuela del poblado de Solusi, en el corazón de
Zimbabwe, W. H. Anderson y su joven esposa, oyendo el clamor de los nativos de
establecerse en ese lugar como maestros de escuela, se preparaban para iniciar
las clases de lectura y escritura a un grupo de estudiantes. Eran las primeras
lecciones en la primera escuela adventista en el África y su propósito, aparte
de entregar conocimientos y herramientas para surgir en la vida, era la de
enseñar el evangelio, las buenas nuevas de la salvación. Luego surgieron nuevos
centros misioneros en donde enseñaban los nativos educados en Solusi.
Realizaban hasta tres clases diarias en tres diferentes aldeas. De este modo la
obra del evangelio se expandía en todas direcciones. Uno de aquellos centros
fue Rusangu, fundado por Anderson en 1904. Actualmente la escuelita de Solusi
se ha transformado en la
Solusi University y en Rusangu existe la Escuela Misionera
Rusangu. “El fundar escuelas donde los estudiantes pudiesen aprender el
evangelio llegó a ser el método de evangelización en África […] Mientras que
enseñaban el adventismo, también enseñaban a leer y escribir e inculcaban un
sentido de valor y dignidad personal” (Greenleaf, 2010, pp. 175, 178).
En paralelo, en 1902, se iniciaba la obra adventista en China y el 25 de mayo de 1904, Ida Thompson, llegada desde los Estados Unidos, iniciaba las clases en Cantón para 25 niñas en una escuela fundada por ella a la cual llamó Bethel Girls´s School. Ese primer día de clases comenzó con una oración seguida de la enseñanza del himno ‘Jesús me ama’. La educación adventista en China se iniciaba y los métodos utilizados no fueron diferentes de los de África. Una vez más la obra de la evangelización iba de la mano de la obra de la educación. Thompson y su traductora, una maestra bautista, dependían de la Biblia como principal libro de texto. El sábado en la tarde se dedicaba por entero al estudio bíblico. Las estudiantes llegaron a familiarizarse tanto con las Escrituras que a fines de ese año habían memorizado el evangelio de Marcos por completo. “El propósito original de las instituciones educativas en
Hoy, más de cien años después, la historia se repite. Gideon y Pam Petersen, reunidos bajo un árbol de mopane, enseñan a leer, escribir y contar a un grupo de niños y niñas nativos de una aldea himba en Namibia, al suroeste de África. Las hermosas historias de la Biblia traducidas por los Petersen en el idioma herero de los himba son para estos alumnos los únicos textos a los cuales tienen acceso (Misión Niños, 2012, pp. 19, 20). Todavía, en pleno siglo XXI, la obra educativa abre las puertas y los corazones para la siembra del evangelio.
Educación y evangelización hoy
Lo
acontecido en África y China, tanto en el pasado como en el presente, no
difiere mucho de lo que ocurre en las demás escuelas del mundo. La obra
educativa adventista, junto con servir de refugio en donde podemos salvaguardar
la vida espiritual de nuestros hijos y alejarlos de las perniciosas influencias
del mundo moderno y de esa manera motivarles y ayudarles a transformarse en
misioneros que vayan al mundo a difundir la verdad presente, se ha convertido
en un medio eficaz para llegar al corazón de muchos niños, jóvenes y padres con
la luz del evangelio de salvación. Así, mientras se les entrega las
herramientas para ser mejores ciudadanos en el mundo de hoy y ser un aporte en
la sociedad que les necesita en forma desesperada, se les prepara para la
patria futura, para el gozo de un servicio superior en las mansiones
celestiales del mundo venidero (cf.
White, 2010, p. 13).
En este respecto, la educación adventista nos provee de ciertos elementos que apoyan la obra de evangelización a través de las instituciones educativas en todo el mundo. Ellas son:
1. Políticas educativas públicas favorables. En la mayoría de los Estados en los cuales nuestras instituciones educativas están presentes se cuenta con políticas públicas que favorecen la enseñanza de los valores y principios bíblico-cristianos. La promoción y defensa de las libertades civiles, principalmente de la libertad religiosa, de culto o de conciencia, se ha transformado en un aliciente para la difusión de las verdades bíblicas en nuestros salones de clases. Sin mayor problema en todos los lugares donde nuestra obra educativa marca presencia se habla de nuestro gran Dios Creador, de nuestro Salvador Jesucristo, de nuestro Consolador el Espíritu Santo, de la veracidad de la Biblia como Palabra de Dios y sus sagradas enseñanzas.
2. Infraestructura
adecuada. Con los años, los
edificios que son propiedad de la obra educativa adventista se han puesto a la
vanguardia respecto a lo que los Estados exigen de las instituciones
educativas. Esto provee de espacios amplios, seguros y aptos, no sólo para la
enseñanza de las ciencias de este mundo, sino también para la enseñanza de la
ciencia de la redención, la predicación del evangelio de Cristo. La mayoría de
nuestras instituciones escolares poseen un edificio exclusivo para las actividades
devocionales y espirituales (salones, capillas o templos) y esto le da un valor
adicional a todo lo que se realiza en su interior a favor de la siembra del
evangelio y del crecimiento espiritual de muchos alumnos y alumnas. Dicho de
otro modo, nuestras escuelas disponen de un entorno que propicia y favorece de
manera adecuada la predicación de la Palabra de Dios. Somos iglesias
disfrazadas de escuelas.
3. Un
público cautivo. Cada día
entran, caminan y salen por nuestras aulas y pasillos miles de niños y niñas,
jóvenes y señoritas, madres, padres y tutores, que de ninguna manera pueden
quedar inmunes a la influencia del evangelio predicado en nuestras
instituciones. Con un plan de desarrollo espiritual y de evangelismo bien
estructurado, como aquellos que nuestras escuelas poseen, ninguno de los que
pasan por ellas puede hacer oídos sordos a las verdades bíblicas. Aún los hijos
de padres adventistas hallan en nuestras escuelas instancias en las que pueden
descubrir nuevas verdades espirituales y desarrollar en forma más plena sus
talentos, capacidades y potencialidades. Y lo mejor de todo es que no
necesitamos salir a buscar a quien predicarle o hablarle del amor y la
misericordia del Señor. Ellos llegan a nosotros. Es un público cautivo que nos
buscan, eligen y privilegian. De esta manera, la obra educativa se torna en la
excusa perfecta para sembrar la semilla de la verdad.
4. Personal
docente y misionero calificado.
Un muy alto porcentaje de los miembros del personal docente y no docente de
nuestras instituciones educativas son miembros de la iglesia adventista con un
elevado sentido de misión y compromiso con la obra evangélica. Hombres y
mujeres fieles al llamado del Señor de ir, predicar, enseñar, hacer discípulos
y bautizar. Pastores, capellanes, profesores misioneros (con y sin licencia y/o
credencial misionera) y miembros del personal no docente forman parte de un
equipo evangelístico de primera línea dispuestos a llevar adelante la sagrada
misión de predicar la verdad presente y ser parte del triple mensaje angélico
de Apocalipsis 14: 6-13. Aquí se hace eco de las palabras del profeta Daniel al
afirmar que “los que instruyen a las multitudes en el camino de la justicia
brillarán como las estrellas por toda la eternidad” (Daniel 12: 3, NVI).
5. Curriculum
que integra la fe y la enseñanza. Jesús
afirmó que “serán todos enseñados por Dios” (Juan 6: 45, RVR60). En todas las
instituciones educativas adventistas alrededor del mundo en los niveles
primarios, medios y superiores el curriculum integra la enseñanza formal de los
contenidos exigidos por las diversas autoridades educativas de los Estados en
los cuales nuestra obra educativa tiene presencia con las enseñanzas bíblico-cristocéntricas
sobre el origen y destino del hombre y del universo, la condición humana, la
obra pasada, presente y futura de Cristo a favor del mundo sufriente, las
normas de conducta y hábitos de vida bajo las cuales un cristiano debe vivir, incluidos los Diez Mandamientos y la plena vigencia del sábado como día de reposo, y la gran esperanza
futura para la humanidad, el pronto regreso en gloria de nuestro Señor Jesucristo. La Biblia y sus claras enseñanzas son parte de los
conocimientos con los cuales nuestros alumnos se empapan cada día. Momentos diarios de reflexión y jornadas de énfasis espiritual, entre otros, son actividades que complementan lo anterior.
Conclusión
Básicamente,
nuestra historia denominacional está plasmada de una mezcla casi inseparable de
la misión evangélica unida a nuestra misión educativa. Los ejemplos mencionados
al inicio se multiplican en cada rincón en donde nuestra iglesia está presente.
Por otro lado, varios factores como los indicados (y otros que el lector pueda
reconocer en su propio contexto) favorecen la obra evangélica en nuestras
instituciones educativas.
Es privilegio y responsabilidad de todos nosotros ser un aporte significativo en este respecto de tal manera que desde alguno de estos dos frentes importantes del trabajo eclesiástico, el evangélico o el educativo, podamos cumplir con el mandato de Cristo: “Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura” (Marcos 16: 15, NVI).
Referencias
Greenleaf, Floyd (2010). Historia de la educación adventista. Una
visión global. Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana.
Misión Niños (2012). Informe Misionero Mundial, 103 (3). Buenos Aires: Asociación Casa
Editora Sudamericana.
White, Elena G. de (2010). La Educación. Buenos Aires: Asociación
Casa Editora Sudamericana.
jueves, 9 de agosto de 2012
El hogar, las Escrituras y la formación moral de los hijos(as)
¿A qué edad
comienza la educación?
El hogar, las
Escrituras
y la formación
moral de los hijos(as)
Víctor Jofré Araya, Magíster ©
en Educación Religiosa
Colegio Adventista de Arica –
julio 2012
“También
debes saber esto –escribió el anciano Pablo a su joven hijo en la fe Timoteo-
que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos” (2 Timoteo 3: 1). Basta
leer cualquier periódico o ver un canal de noticias para darse cuenta que en
nuestra sociedad se está produciendo un colapso cada día más crítico en cuanto
a los valores morales. Lo peor de todo es que, en muchos casos, son niños y jóvenes
los que se ven involucrados con acciones y estilos de vida reñidas con la moral
y las buenas costumbres: robos, atentados, violaciones, asaltos, homicidios,
riñas callejeras, uso y abuso de tabaco, alcohol y otras drogas, etc. Sin
embargo, hay una realidad todavía peor: uno de aquellos niños o jóvenes puede
ser tu hijo.
Por una
parte, las estadísticas reportan que casi la mitad de los niños y niñas que se
han criado sin padres tienen serias posibilidades de caer en prisión durante su
adolescencia (Estadísticas escalofriantes,
s/f.; Caballeros de Colón, 2012; Pérez, 2012). Por otro lado, cada vez existen
más padres y madres que depositan en las escuelas toda la responsabilidad de la
educación de sus hijos, desvinculándose de cualquier carga. ¿Cómo podríamos
evitar que esa cruda realidad se haga presente en nuestros hijos e hijas?
El
siguiente ensayo tiene como propósito demostrar que la educación que considera
los principios bíblicos enseñados en el hogar durante los primeros siete años
de vida, la llamada primera infancia, antes de la etapa escolar, tiene mucho que
ver con impedir que muchos hijos e hijas deformen su carácter y estén mejor
preparados para enfrentar los desafíos que implica la escolaridad. Pues, como
ha escrito una famosa educadora y psicóloga cristiana, “tú debes pasarle a la
próxima generación la antorcha de los valores morales firmes y de la gracia de
Dios, y debes hacerlo pronto” (Kuzma, 2008, p. 500).
¿Sobre quién recae la responsabilidad de la
educación moral de los hijos e hijas?
Esta
pregunta es muy fácil de responder, pero muy complicada de llevar a la
práctica: sobre los padres, en el seno familiar. El hogar ha sido a través de
la historia (y lo continua siendo en la actualidad) la agencia educadora básica,
fundamental y universal y, por tanto, se espera que los padres y madres sean los
primeros y más influyentes maestros, “con la responsabilidad de reflejar el
carácter de Dios en su relación con sus hijos. Todo el ambiente familiar
contribuye a formar los valores, las actitudes y la cosmovisión de los niños y
jóvenes” (Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. Departamento
de Educación, 2001). Las demás agencias educativas de cualquier sociedad,
incluidas la iglesia y la escuela, complementan la función primaria y
primordial del hogar.
Se estima
que la labor docente, tanto de padres como de maestros, es uno de los derechos
y deberes propios de la vida familiar. Pero fue a partir del siglo XIX en que
el Estado asumió su responsabilidad exclusiva en el proceso formativo de los
niños en contraposición al anterior dominio de las instituciones eclesiásticas.
Esto produjo una merma en la participación de la familia en el proceso
educativo relegando a un plano secundario la función socializadora y espontánea
de la comunidad hogareña. “Sin embargo, pese a decisiones políticas y proyectos
secularizadores, hoy se reconoce la importancia de la familia en la formación
psicológica, en el desarrollo de las capacidades individuales y en la
estabilidad emocional de los individuos” (Aizpuru, 1988. Citado por Aviña
Zepeda, 2007, p. 33). La tendencia actual es volver a una situación de hace
tres o cuatro siglos, cuando la educación era principalmente hogareña y se basaba
en principios morales y normas de comportamiento.
Dicen las
Sagradas Escrituras: “Y estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu
corazón y las repetirás a tus hijos” (Deuteronomio 6: 6-9; 11: 18-20). De Jesús
sabemos que fue educado por sus padres en el hogar, no
de parte de los rabinos de la sinagoga de Nazaret. “Su madre fue su primer
maestro humano. De los labios de ella, y de los escritos de los profetas,
aprendió las cosas del cielo” (White, 1993, p. 310). Así,
Jesús “crecía y se fortalecía; progresaba en sabiduría, y la gracia de Dios lo
acompañaba” (Lucas 2: 40; cf. 2: 52).
Su hogar no era rico, pero sin duda poseía una copia completa de las
Escrituras Hebreas en pergaminos o en papiros. A partir de los tres años, en
que comenzaba la educación hogareña de los niños judíos, o por lo menos desde
los cinco, en que comenzaba la educación de la Torah, sus padres le instruyeron
en las verdades eternas de las Sagradas Escrituras (cf. Wight,
1997, p. 127). Y de Timoteo,
discípulo del gran apóstol Pablo, se dice que era un joven de buen testimonio que
había sido instruido desde la niñez en los principios de la Palabra de Dios por
su madre Eunice y por su abuela Loida. Ambas mujeres piadosas hicieron eco del
mandato divino y alejaron a Timoteo de los placeres terrenales de su tiempo.
Aunque su padre era griego, es decir, un pagano, la paciente, pero decidida
instrucción bíblica de su madre y su abuela tuvieron mayor influencia en su
vida, de tal manera que fue llamado por Pablo al ministerio evangélico (Hechos
16: 1-3; 1 Timoteo 1: 12; 2 Timoteo 1: 5; 3: 14-15).
Es
importante considerar que, aunque los padres no estén directamente involucrados,
el carácter moral de sus hijos estará constantemente siendo modelado y
desarrollado para bien o para mal. Por lo tanto, la presencia paternal continua
en su formación tendrá gran significado. En los hogares modernos en los cuales
tanto madres como padres están mucho tiempo ausentes no es de extrañarse que el
modelado del carácter moral de muchos niños no esté siendo realizado de la
manera idónea. Es más, muchos agentes externos como la publicidad, la
televisión y las entretenciones propios de nuestros tiempos, podrían más bien
estar deformando la moralidad de muchos niños y niñas.
Enseñándoles
a orar en forma personal, a leer y estudiar la Biblia por su propia cuenta, a
escuchar atentamente las enseñanzas sobre Dios y a tener conciencia de la
presencia de Cristo en sus vidas, se dan pasos agigantados en su formación
moral y espiritual. Dios en el corazón de los niños y un continuo espíritu de
oración (principalmente, la oración intercesora) aleja el egoísmo y la envidia
y promueve un corazón generoso, altruista y empático. Nace en su corazón el
deseo de hacer lo bueno y aborrecer lo malo. También el respeto, la
responsabilidad y la perseverancia se desarrollan notablemente. “Con el
ambiente adecuado, todos los niños pueden aumentar su inteligencia moral.
Nuestra tarea como padres es ayudar a nuestros hijos a ser inteligentes en lo
que tiene que ver con entender y hacer lo correcto, lo bueno, lo que es
aceptable para Dios y para la sociedad” (Kuzma, 2008, p. 504).
¿Cuándo se debe comenzar la educación moral
de los hijos e hijas?
Cuanto
antes, mejor. Tenemos pocos años para influenciar sobre los hijos. Cuanto más
temprano comiencen los padres a inculcar valores positivos en ellos y cuánto
más temprano se corrijan las conductas inapropiadas o negativas, más fáciles
serán ambas tareas. Las Escrituras son claras en este respecto: “Desde la niñez
has sabido las Sagradas Escrituras las cuales te pueden hacer sabio” (2 Timoteo
3: 15). “Instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo no se apartará
de él” (Proverbios 20: 6). Por otro lado, se exhorta a los padres a repetir las
enseñanzas del Señor a los hijos en casa, en el camino, al acostarse y al
levantarse, en todo tiempo (Deuteronomio 6: 6-9; 11: 18-20). El consenso es que
debe ser antes de los siete años. A propósito de lo mismo, se ha escrito:
“La educación comienza cuando el niño está
en los brazos de su madre. Mientras la madre moldea el carácter de sus hijos,
los está educando […] La obra de educación y formación debería comenzar en la
primera infancia del niño, pues entonces la mente es más impresionable, y las
lecciones impartidas se recuerdan mejor” (White, 2008, p. 19).
“Los primeros tres años son el tiempo cuando
se dobla la diminuta rama. Las madres deberían entender la importancia que
existe en ese período. Entonces es cuando se establece el fundamento” (White, 2008, p.
102).
“Las lecciones que aprende el niño en los
primeros siete años de vida tienen más que ver con la formación de su carácter
que todo lo que aprende en los años futuros” (White, 2008, p. 102).
“La influencia
que se ejerce sobre un niño en sus más tiernos años imprime una tendencia a su
carácter y modela su destino” (White, 2008, p.
105).
“Las actitudes que el niño aprende durante los
primeros cinco a siete años serán permanentes. Cuando las oportunidades
proporcionadas por esos años son desperdiciadas, se pierden para siempre” (Van
Pelt, 1996, p. 132).
“Los primeros
siete años de la vida de un niño proveen una ventana de oportunidades para la
formación de los valores” (Kuzma, 2008, p. 555).
“Los primeros
siete años de vida del ser humano son cruciales… La enseñanza que se les
proporcione durante sus primeros siete años, guiarán al niño a través de su
vida para poderlo dotar de una base firme en valores, en amor a sus padres,
familia y amigos, y es ahí cuando se debe fomentar el respeto y los principios
morales para obtener una acción futura correcta y sana" (Unidad de Comunicación Social, 2012).
¿Cuál debería
ser el libro fundamental en la formación moral de los hijos e hijas?
“Todos tus hijos serán enseñados por Jehová y se multiplicará la paz
de tus hijos” (Isaías 54: 13). Jesús también lo afirmó: “Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó
al Padre, y aprendió de él, viene a mí” (Juan 6:45). Dios es la
fuente de valores morales para todo ser humano. Su voluntad está expresada en las Sagradas Escrituras y allí se
encuentra el sustento adecuado para la educación moral de niños y niñas: “Porque
su Dios le instruye y le enseña lo recto” (Isaías 28: 26); “Él enseñará a los
pecadores su camino… y enseñará a los mansos su carrera” (Salmos 25: 8, 9); “Te
haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar” (Salmos 32: 8). El
salmista David preguntó: “¿Con qué limpiará el joven su camino?” Y él mismo
respondió: “Con guardar tu Palabra… En mi corazón he guardado tus dichos para
no pecar contra ti” (Salmos 119: 9, 11). El apóstol Pablo afirma que “toda la
Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea
perfecto y enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3: 16, 17).
Jesucristo
enseñó que aquel que oye su Palabra y la pone en práctica es semejante a un
hombre prudente que al construir su casa cavó hondo y puso el fundamento sobre
la roca. La lluvia, el torrente y los vientos dieron contra aquella casa, pero
no cayó porque estaba fundada sobre roca. Contrario a eso, a quien oye y no
practica le hizo semejante a un hombre insensato que edificó sobre arena, sin fundamento.
La lluvia, el torrente y los vientos la arrasaron y la ruina fue grande (Mateo
7: 24-29; Lucas 6: 46-49). Los hijos necesitan comprender desde sus más tiernos
años que sólo cimentados en la firme roca de la Palabra de Dios se puede estar de
pie frente a la tentación y la adversidad. El salmista asegura:
“Bienaventurado el varón que no anduvo en
consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de
escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y
en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes
de aguas, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no cae, y todo lo que hace,
prosperará” (Salmos 1: 1-3; cf.
Jeremías 17: 7, 8).
Un buen
ejercicio familiar para enseñar valores morales a los hijos basados en las
Escrituras es tener momentos fijos durante el día, en la mañana, en la tarde o
en ambas, si el tiempo o las ocupaciones lo permiten, a través del culto
familiar u otras instancias de reflexión. Una simple oración de los padres con
y por sus hijos puede dejar una marca espiritual indeleble en sus mentes. La
amonestación de Dios era que al acostarse y al levantarse sus enseñanzas fueran
dadas a los hijos por los padres (Deuteronomio 6: 6-9; 11: 18-20). Según
algunos estudios, “aquellos hijos que han crecido con cultos diarios con sus
padres están interesados en seguir los valores religiosos de sus padres y
muestran mayor resistencia a tentaciones tales como las drogas y el abuso del
alcohol” (Kuzma, 2008, p. 540).
También se afirma que “las lecciones de la Biblia tiene influencia moral y
religiosa en el carácter, cuando se las pone por obra en la vida práctica” (White, 2008, p.
26).
¿Qué papel se le debe asignar al referente
paterno y materno en la formación moral de hijos e hijas?
“Yo sé que
[Abraham] mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino
de Jehová” (Génesis 18: 19). Durante la primera infancia, nadie ejercerá mayor influencia
en la dirección de la vida moral en las frágiles, pero receptivas mentes de los
niños y niñas, que el buen ejemplo de sus padres y madres o, en su ausencia, de
cualquier adulto significativo.
Se dice
que los patos buscan un referente a seguir apenas rompen el cascarón. Cualquier
cosa que llame su atención y que esté en movimiento será para el recién salido
del huevo su principal foco de interés y le seguirá. También los hijos. Su
principal modelo serán sus padres, pues son quienes están allí desde el momento
de su nacimiento, y aún desde antes. La influencia paterna y materna será un
sabor de vida para vida o de muerte para muerte que afectará sus creencias y
actitudes, valores y acciones. Todo lo que se quiera grabar en sus mentes
debería estar muy internalizado primero en la propia vida y experiencia paterna.
Para esto es necesario estar en una estrecha comunión con el Padre celestial,
pues de él recibimos la sabiduría y la fortaleza necesaria para criar, guiar e
instruir a los pequeños. Según la amonestación del Señor las palabras enseñadas
a los hijos e hijas deberían estar grabadas primero en el corazón de los padres
(cf. Deuteronomio 6: 6; 11: 18)
Jesucristo
afirmó de su actuar que se debería seguir su ejemplo y Pablo exhorta a la
iglesia a ser imitadores de él, tal como él lo fue de Cristo (Juan 13: 15; 1
Corintios 4: 16; 11: 1; Efesios 5: 1; Filipenses 3: 17). Así también los padres,
no deberían pedir o exigir nada de sus hijos que no estén dispuestos a poner en
práctica o que estén llevando a la práctica en su propia experiencia como hijos
de Dios. El ejemplo paterno puede hacer mucho en la creación de hábitos y de
costumbres y en la formación moral de hijos e hijas. Una buena pregunta a formular
en este respecto es: “En mi lugar, ¿qué haría Jesús?” La respuesta a esta
pregunta liberará de malos ratos, desgracias e infortunios.
Se dice de
Jesús que “en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y
se levantó a leer” (Lucas 4: 16). Sin ninguna duda, aquella buena costumbre de
adorar a Dios en su día sagrado fue inculcada por sus padres, quienes también,
de acuerdo a su costumbre, iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la
Pascua y llevaron a Jesús a dicha fiesta apenas cumplió los doce años, pues así
lo decía la tradición de los rabinos (Lucas 2: 41, 42).
Pero,
¡cuidado! El carácter moral se evidencia en la crisis, cuando la adversidad
toca a la puerta, en el peor momento. Por lo mismo, “la forma en que manejas la
crisis, cómo reaccionas a lo inesperado, el espíritu con que satisfaces las
necesidades de tus hijos y los cuidas cuando han hecho un lío o han destruido
inocentemente algo valioso, eso es lo que determina tu verdadero carácter” (Kuzma, 2008, p.
509). Ser ejemplos en la formación
del carácter de los hijos desafía a formar el propio carácter también.
Conseguir un carácter moral consistente que ejerza una influencia positiva en los
hijos es una tarea en la que se debería embarcar todo padre cada día. La propia
naturaleza moral paterna debe ser moldeada a la semejanza divina. El carácter
de Cristo debe ser impreso en el corazón de cada padre y madre y de todo aquel
que se empeñe en la tarea de formar el carácter moral de un niño. Padres,
madres, maestros y tutores tienen el mismo desafío por delante.
Conclusiones
El Señor
prometió que la obediencia a sus preceptos y enseñanzas, el amor a Dios y el
andar en todos sus caminos, darían como resultado que los padres y sus descendientes
“prolongarán su vida sobre la tierra que el Señor juró” (Deuteronomio 11: 21).
El quinto mandamiento de la Ley de Dios asegura que los días serán alargados
para aquellos que obedezcan a Dios honrando a su padre y a su madre (Éxodo 20:
12; Deuteronomio 5: 16; Efesios 6: 1-3). En otras palabras, se promete un
augurioso porvenir para quieres estén dispuestos a conformar sus vidas con el
ideal divino del carácter moral trazado en la Palabra de Dios. Un niño y una
niña que desde su más tierna infancia recibe de sus padres o tutores las
preciosas enseñanzas de las Escrituras en el sano y espontáneo ambiente del
hogar, por precepto y por ejemplo, por prescripción y por acción, estará
formando un carácter moral tal que su aroma será percibido a una larga
distancia y cuya influencia se prolongue en el tiempo. Y por otro lado, padres
y madres que asuman su compromiso de cumplir este ideal en sus hijos estarán
dando una señal clara de amor y entrega por ellos. Las verdades, valores y
principios eternos de la Palabra de Dios impresos en el corazón de padres e
hijos serán un sabor de vida para vida, cuyo fruto podrá ser degustado aquí y
en la eternidad.
Referencias
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Adventistas del Séptimo Día. Departamento de Educación (2001). Declaración sobre la Filosofía Adventista de
la Educación. Disponible en http://circle.adventist.org/download/PhilStat03_Sp.pdf
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pdf
Caballeros de Colón (2012).
Los padres son esenciales. Recuperado
el 22 de julio de 2012 desde http://www.fathersforgood.org/ffg/es/fathers_essential/index.html
Estadísticas
escalofriantes, s/f.
Recuperado el 22 de julio de 2012 desde http://www.reocities.com/apinpach/estudios/estadescal.htm
Kuzma,
K. (2008). Lo que deberías saber acerca
de los primeros 7 años. Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana.
Nancy Van Pelt
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Pérez, O. (2012). El impacto determinante de la ausencia paterna. Recuperado el 23 de
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Unidad de Comunicación Social (2012). Los
siete primeros años de vida definen la conducta del ser humano. Recuperado
el 21 de julio de 2012 desde http://www.saludtab.gob.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=417:los-siete-primeros-anos-de-vida-definen-la-conducta-del-ser-humano&catid=1:
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White, E. G. de
(2008). La conducción del niño.
Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana.
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Wight, F. H. (1997). Usos
y costumbres de las tierras bíblicas.
Grand Rapids, Michigan: Editorial Portavoz.
jueves, 5 de julio de 2012
Junio: Mes del Medio Ambiente
Club de Aventureros y Castorcitos "Aldebarán Kids" celebra Mes del Medio Ambiente
Con diversas actividades, el Club de Aventureros y Castorcitos "Aldebarán Kids" del Colegio Adventista de Iquique conmemoró el Mes del Medio Ambiente.
A principios de mes, los niños y niñas del Club realizaron una exposición de carteles creados y elaborados por ellos mismos alusivos al cuidado del medio ambiente y el último domingo de junio realizaron un mini-operativo de limpieza en un sector de Playa Cavancha. Durante el resto del mes participaron de charlas relacionadas con la visión cristiana del medio ambiente como creación de Dios y por lo tanto objeto de nuestro mayor cuidado y aprecio.
El objetivo principal de estas actividades fue la motivar en los miembros del Club el cuidado de la naturaleza como obra de Dios y concientizar nuestro rol como administradores de los dones del Creador.
Informa:
Prof. Víctor Jofré Araya
Director Club de Aventureros y Castorcitos "Aldebarán Kids"
Colegio Adventista de Iquique
Con diversas actividades, el Club de Aventureros y Castorcitos "Aldebarán Kids" del Colegio Adventista de Iquique conmemoró el Mes del Medio Ambiente.
A principios de mes, los niños y niñas del Club realizaron una exposición de carteles creados y elaborados por ellos mismos alusivos al cuidado del medio ambiente y el último domingo de junio realizaron un mini-operativo de limpieza en un sector de Playa Cavancha. Durante el resto del mes participaron de charlas relacionadas con la visión cristiana del medio ambiente como creación de Dios y por lo tanto objeto de nuestro mayor cuidado y aprecio.
El objetivo principal de estas actividades fue la motivar en los miembros del Club el cuidado de la naturaleza como obra de Dios y concientizar nuestro rol como administradores de los dones del Creador.
Informa:
Prof. Víctor Jofré Araya
Director Club de Aventureros y Castorcitos "Aldebarán Kids"
Colegio Adventista de Iquique
miércoles, 4 de julio de 2012
El martirio de Policarpo de Esmirna
Acta del martirio de
La Iglesia de Dios, establecida en Esmirna, a la Iglesia de Dios, establecida en Filadelfia, y a todas las partes de la Iglesia santa y católica extendida por todo el mundo; que la misericordia, la paz y el amor de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo sobreabunde en vosotras.
Os escribimos relatándoos el martirio de nuestros hermanos, y, en especial, del bienaventurado Policarpo, quien, con el sello de su fe, puso fin a la persecución de nuestros enemigos. Todo lo sucedido fue ya anunciado por el Señor en su Evangelio, en el cual se halla la regla de conducta que hemos de seguir. Según, El, por su permisión, fue entregado y clavado en la cruz para salvarnos. Quiso que le imitáramos, y El fue el primero de entre los justos que se puso en manos de los malvados, mostrándonos de ese modo el camino que habíamos de seguir, y así, habiéndonos precedido El, no creyéramos que era demasiado exigente en sus preceptos. Sufrió El el primero lo que nos encargó a nosotros sufrir. Se hizo nuestro modelo, enseñándonos a morir, no sólo por utilidad propia, sino también por la de nuestros hermanos.El martirio, a aquellos que le padecen, les acarrea la gloria celestial, la cual se consigue por el abandono de las riquezas, los honores e incluso los padres. ¿Acaso tendremos por demasiado el sacrificio que hacemos a tan piadoso Señor, cuando sabemos que sobrepuja con creces lo que El hizo por sus siervos, a los que éstos pueden hacer por El? Por tanto, os vamos a narrar los triunfos de todos nuestros mártires, tal como nos consta que tuvieron lugar, su gran amor para con Dios y su paciencia en soportar los tormentos. ¿Quién no se llenará de admiración al considerar cuán dulces les eran los azotes, gratas las llamas del eculeo, amable la espada que los hería y suaves las brasas de las hogueras? Cuando corriendo la sangre por los costados, con las entrañas palpitantes a la vista, tan constantes estaban en su fe, que aunque el pueblo conmovido no podía contener las lágrimas ante tan horrendo espectáculo, ellos solo estaban serenos y tranquilos. Ni siquiera se les oía un gemido de dolor; y así como habían aceptado con alegría los tormentos, del mismo modo los toleraban con fortaleza. A todos los asistía el Señor en los tormentos, no sólo con el recuerdo de la vida eterna, sino también templando la violencia de los dolores, para que no excediesen la resistencia de las almas. El Señor les hablaba interiormente y les confortaba, poniéndoles ante los ojos las coronas que les esperaban si eran constantes; e ahí el desprecio que hacían de los jueces, y su gloriosa paciencia. Deseaban salir de las tinieblas de este mundo para ir a gozar de las claras moradas celestiales; contraponían la verdad a la mentira, lo terreno a lo celestial, lo eterno a lo caduco Por una hora de sufrimientos les esperaban goces eternos.
En Esmirna el año 155 d.C.
La Iglesia de Dios, establecida en Esmirna, a la Iglesia de Dios, establecida en Filadelfia, y a todas las partes de la Iglesia santa y católica extendida por todo el mundo; que la misericordia, la paz y el amor de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo sobreabunde en vosotras.
Os escribimos relatándoos el martirio de nuestros hermanos, y, en especial, del bienaventurado Policarpo, quien, con el sello de su fe, puso fin a la persecución de nuestros enemigos. Todo lo sucedido fue ya anunciado por el Señor en su Evangelio, en el cual se halla la regla de conducta que hemos de seguir. Según, El, por su permisión, fue entregado y clavado en la cruz para salvarnos. Quiso que le imitáramos, y El fue el primero de entre los justos que se puso en manos de los malvados, mostrándonos de ese modo el camino que habíamos de seguir, y así, habiéndonos precedido El, no creyéramos que era demasiado exigente en sus preceptos. Sufrió El el primero lo que nos encargó a nosotros sufrir. Se hizo nuestro modelo, enseñándonos a morir, no sólo por utilidad propia, sino también por la de nuestros hermanos.El martirio, a aquellos que le padecen, les acarrea la gloria celestial, la cual se consigue por el abandono de las riquezas, los honores e incluso los padres. ¿Acaso tendremos por demasiado el sacrificio que hacemos a tan piadoso Señor, cuando sabemos que sobrepuja con creces lo que El hizo por sus siervos, a los que éstos pueden hacer por El? Por tanto, os vamos a narrar los triunfos de todos nuestros mártires, tal como nos consta que tuvieron lugar, su gran amor para con Dios y su paciencia en soportar los tormentos. ¿Quién no se llenará de admiración al considerar cuán dulces les eran los azotes, gratas las llamas del eculeo, amable la espada que los hería y suaves las brasas de las hogueras? Cuando corriendo la sangre por los costados, con las entrañas palpitantes a la vista, tan constantes estaban en su fe, que aunque el pueblo conmovido no podía contener las lágrimas ante tan horrendo espectáculo, ellos solo estaban serenos y tranquilos. Ni siquiera se les oía un gemido de dolor; y así como habían aceptado con alegría los tormentos, del mismo modo los toleraban con fortaleza. A todos los asistía el Señor en los tormentos, no sólo con el recuerdo de la vida eterna, sino también templando la violencia de los dolores, para que no excediesen la resistencia de las almas. El Señor les hablaba interiormente y les confortaba, poniéndoles ante los ojos las coronas que les esperaban si eran constantes; e ahí el desprecio que hacían de los jueces, y su gloriosa paciencia. Deseaban salir de las tinieblas de este mundo para ir a gozar de las claras moradas celestiales; contraponían la verdad a la mentira, lo terreno a lo celestial, lo eterno a lo caduco Por una hora de sufrimientos les esperaban goces eternos.
El demonio probó contra ellos todas sus artes; pero la gracia de Cristo les asistió como un abogado fiel. También Germanico, con su valor, infundía ánimos a los demás. Habiendo sido expuestos a las fieras, el procónsul, movido de compasión, le exhortaba a que tuviese piedad al menos de su tierna edad, si le parecía que los demás bienes no merecían ser tenidos en consideración. Pero él hacía poco caso de la compasión que parecía tener por él su enemigo y no quiso aceptar el perdón que le ofrecía el juez injusto; muy al contrario, el mismo azuzaba a la fiera que se había lanzado contra el, deseoso de salir de este mundo de pecado. Viendo esto el populacho, quedó sorprendido de ver un ánimo tan varonil en los cristianos. Luego todos gritaron: "Que se castigue a los Impíos y se busque a Policarpo”.
En esto, un cristiano, llamado Quinto, natural de Frigia, y que acababa de llegar a Esmirna, él mismo se presentó al sanguinario Juez para sufrir el martirio. Pero la flaqueza fue mayor que el buen deseo. Al ver venir hacia sí las fieras, temió y cambió de propósito, volviéndose de la parte del demonio, aceptando aquello contra lo que iba a luchar. El procónsul, con sus promesas, logró de él que sacrificara. En vista de esto, creemos que no son de alabar aquellos hermanos que se presentan voluntarios a los suplicios, sino mas bien aquellos que habiéndose ocultado al ser descubiertos, son constantes en los tormentos. Así nos lo aconseja el Evangelio, y la experiencia lo demuestra, porque éste que se presentó, cedió, mientras Policarpo, que fue prendido, triunfó.
En esto, un cristiano, llamado Quinto, natural de Frigia, y que acababa de llegar a Esmirna, él mismo se presentó al sanguinario Juez para sufrir el martirio. Pero la flaqueza fue mayor que el buen deseo. Al ver venir hacia sí las fieras, temió y cambió de propósito, volviéndose de la parte del demonio, aceptando aquello contra lo que iba a luchar. El procónsul, con sus promesas, logró de él que sacrificara. En vista de esto, creemos que no son de alabar aquellos hermanos que se presentan voluntarios a los suplicios, sino mas bien aquellos que habiéndose ocultado al ser descubiertos, son constantes en los tormentos. Así nos lo aconseja el Evangelio, y la experiencia lo demuestra, porque éste que se presentó, cedió, mientras Policarpo, que fue prendido, triunfó.
Habiéndose enterado Policarpo, hombre de gran prudencia y consejo, que se le buscaba para el martirio, se ocultó. No es que huyera por cobarde, sino más bien dilataba el tiempo del martirio. Recorrió varias ciudades, y como los fieles le dijesen que se diese más prisa, y se ocultase prontamente, él no se preocupaba, como si temiera alejarse del lugar del martirio. Al fin se consiguió que se escondiese en una granja. Allí, noche y día, estuvo pidiendo al Señor le diera valor para sufrir la última pena. Tres días antes de ser prendido le fue revelado su martirio. Parecióle que la almohada sobre la que dormía estaba rodeada de llamas. Al despertarse el santo anciano dijo a los que con él estaban que había de ser quemado vivo.
Cambió de retiro para estar más oculto, mas apenas llegó al nuevo refugio llegaron también sus perseguidores. Estos buscaron largo rato y no hallándole cogieron a dos muchachos y los azotaron hasta que uno de ellos descubrió el lugar en que se hallaba oculto Policarpo. No podía ya ocultarse aquel a quien esperaba el martirio. El jefe de Policía de Esmirna, Herodes, tenía gran deseo de presentarle en el anfiteatro, para que fuese imitador de Cristo en la Pasión. Además, ordenó que a los traidores se les recompensara como a Judas. Armado, pues un pelotón de soldados de a caballo, salieron un viernes antes de cenar en busca de Policarpo, con uno de los muchachos a la cabeza no como para prender a un discípulo de Cristo, sino como si se tratara de algún famoso ladrón. Encontráronle de noche oculto en una casa Hubiera podido huir al campo, pero cansado como estaba, prefirió presentarse él mismo a esconderse de nuevo, porque decía. "Hágase la voluntad de Dios; cuando El lo quiso me escondí, y ahora que El lo dispone, lo deseo yo también".Viendo, pues, a los soldados, bajo adonde ellos estaban y les habló cuanto su debilidad se lo permitió y el Espíritu de la gracia sobrenatural le inspiró.
Cambió de retiro para estar más oculto, mas apenas llegó al nuevo refugio llegaron también sus perseguidores. Estos buscaron largo rato y no hallándole cogieron a dos muchachos y los azotaron hasta que uno de ellos descubrió el lugar en que se hallaba oculto Policarpo. No podía ya ocultarse aquel a quien esperaba el martirio. El jefe de Policía de Esmirna, Herodes, tenía gran deseo de presentarle en el anfiteatro, para que fuese imitador de Cristo en la Pasión. Además, ordenó que a los traidores se les recompensara como a Judas. Armado, pues un pelotón de soldados de a caballo, salieron un viernes antes de cenar en busca de Policarpo, con uno de los muchachos a la cabeza no como para prender a un discípulo de Cristo, sino como si se tratara de algún famoso ladrón. Encontráronle de noche oculto en una casa Hubiera podido huir al campo, pero cansado como estaba, prefirió presentarse él mismo a esconderse de nuevo, porque decía. "Hágase la voluntad de Dios; cuando El lo quiso me escondí, y ahora que El lo dispone, lo deseo yo también".Viendo, pues, a los soldados, bajo adonde ellos estaban y les habló cuanto su debilidad se lo permitió y el Espíritu de la gracia sobrenatural le inspiró.
Admiraban los soldados ver en él, a sus años, tanta agilidad y de que en tan buen estado de salud le hubieran encontrado tan pronto. En seguida mandó que les prepararan la mesa, cumpliendo así el precepto divino, que encarga proveer de las cosas necesarias para la vida aun a los enemigos. Luego les pidió permiso para hacer oración y cumplir sus obligaciones para con Dios. Concedido el permiso, oró por espacio de dos horas de pie, admirando su fervor a los circunstantes y hasta a los mismos soldados. Acabó su oración, pidiendo a Dios por toda la iglesia, por los buenos y por los malos, hasta que llegó el momento de recibir la corona de la justicia, que en todo momento había guardado […]
Al entrar en el anfiteatro se oyó una voz del cielo que decía: "Sé fuerte, Policarpo". Esta voz sólo la oyeron los cristianos que estaban en la arena, pero de los gentiles nadie la oyó. Cuando fue llevado ante el palco del procónsul, confesó valerosamente al Señor, despreciando las amenazas del juez.
Al entrar en el anfiteatro se oyó una voz del cielo que decía: "Sé fuerte, Policarpo". Esta voz sólo la oyeron los cristianos que estaban en la arena, pero de los gentiles nadie la oyó. Cuando fue llevado ante el palco del procónsul, confesó valerosamente al Señor, despreciando las amenazas del juez.
El procónsul procuró por todos los medios hacerle apostatar, diciéndole tuviera compasión de su avanzada edad, ya que parecía no hacer caso de los tormentos. "¿cómo ha de sufrir tu vejez -le decía- lo que a los jóvenes espanta? Debe jurar por el honor del César y por su fortuna. Arrepiéntete y di: "Mueran los impíos". Animado el procónsul, prosiguió: "Jura también por la fortuna del César y reniega de Cristo". "Ochenta y seis años ha -respondió Policarpo- que le sirvo y jamás me ha hecho mal; al contrario, me ha colmado de bienes, ¿cómo puedo odiar a aquel a quien siempre he servido, a mi Maestro, mi Salvador, de quien espero mi felicidad, al que castiga a los malos y es el vengador de los justos?"
Mas como el procónsul insistiese en hacerle jurar por la fortuna del César, él le respondió: "¿Por qué pretendes hacerme jurar por la fortuna del César? ¿Acaso ignoras mi religión? Te he dicho públicamente que soy cristiano, y por más que te enfurezcas, yo soy feliz. Si deseas saber qué doctrina es ésta, dame un día de plazo, pues estoy dispuesto a instruirte en ella si tú lo estás para escucharme". Repuso el procónsul: "Da explicaciones al pueblo y no a mi".
Respondióle Policarpo: "A vuestra autoridad es a quien debemos obedecer, mientras no nos mandéis cosas injustas y contra nuestras conciencias. Nuestra religión nos enseña a tributar el honor debido a las autoridades que dimanan de la de Dios y obedecer sus órdenes. En cuanto al pueblo, le juzgo indigno, y no creo que deba darle explicaciones: lo recto es obedecer al juez, no al pueblo".
Respondióle Policarpo: "A vuestra autoridad es a quien debemos obedecer, mientras no nos mandéis cosas injustas y contra nuestras conciencias. Nuestra religión nos enseña a tributar el honor debido a las autoridades que dimanan de la de Dios y obedecer sus órdenes. En cuanto al pueblo, le juzgo indigno, y no creo que deba darle explicaciones: lo recto es obedecer al juez, no al pueblo".
-"A mi disposición están las fieras, a las que te entregaré para que te hagan pedazos si no desistes de tu terquedad", dijo el procónsul.
-"Vengan a mi los leones -repuso Policarpo- y todos los tormentos que vuestro furor invente; me alegrarán las heridas, y los suplicios serán mi gloria, y mediré mis méritos por la intensidad del dolor. Cuanto mayor sea éste, tanto mayor será el premio que por él reciba. Estoy dispuesto a todo; por las humillaciones se consigue la gloria".
-"Si no te asustan los diente de las fieras, te entregaré a las llamas".
-"Me amenazas con un fuego que dura una hora, y luego se apaga y te olvidas del juicio venidero y del fuego eterno, en el que arderán para siempre los impíos. ¿Pero a qué tantas palabras? Ejecuta pronto en mi tu voluntad, y si hallas un nuevo género de suplicio, estrénalo en mi".
Mientras Policarpo decía estas cosas, de tal modo se iluminó su rostro de una luz sobrenatural, que el mismo procónsul temblaba. Luego gritó el pregonero por tres veces: "Policarpo ha confesado que es cristiano".
Todo el pueblo gentil de Esmirna, y con él los judíos, exclamaron: "Este es el doctor de Asia, el padre de los cristianos, el que ha destruido nuestros ídolos y ha violado nuestros templos, el que prohibía sacrificar y adorar a los dioses; al fin ha encontrado lo que con tantos deseos decía que anhelaba". Y todos a una pidieron al asiarca Filipo que se lanzara contra él un león furioso; pero Filipo se excusó, diciendo que los juegos habían terminado. Entonces pidieron a voces que Policarpo fuera quemado vivo. Así se iba a cumplir lo que él había anunciado, y dando gracias al Señor, se volvió a los suyos y les dijo:"Recordad ahora, hermanos, la verdad de mi sueño".
Entre tanto, el pueblo […] acude corriendo a los baños y talleres en busca de leños y sarmientos. Cuando estaba ardiendo la hoguera, se acercó a ella Policarpo, se quitó el ceñidor y dejó el manto, disponiéndose a desatar las correas de las sandalias, lo cual no solía hacer él, porque era tal la veneración en que le tenían los fieles, que se disputaban este honor por poder besarle los pies. La tranquilidad de la conciencia le hacía aparecer ya rodeado de cierto esplendor aun antes de recibir la corona del martirio. Dispuesta ya la hoguera, los verdugos le iban a atar a una columna de hierro, según era costumbre, peroel Santo les suplicó, diciendo: "Permitidme quedar como estoy; el que me ha dado el deseo del martirio, me dará también el poder soportarlo; El moderará la intensidad de las llamas”. Así, pues, quedó libre; sólo le ataron las manos atrás y subió a la hoguera. Levantando entonces los ojos al cielo exclamó: "Oh, Señor, Dios de los Ángeles y de los Arcángeles, nuestra resurrección y precio de nuestro pecado, rector de todo el universo y amparo de los justos: gracias te doy porque me has tenido por digno de padecer martirio por ti, para que de este modo perciba mi corona y comience el martirio por Jesucristo en unidad del Espíritu Santo; y así, acabado hoy mi sacrificio, veas cumplidas tus promesas. Seas, pues bendito y eternamente glorificado por Jesucristo Pontífice omnipotente y eterno, y todo os sea dado con él y el Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén".
Terminada la oración fue puesto fuego a la hoguera, levantándose las llamas hasta el cielo […]
Su martirio fue muy superior, y todo el pueblo le llama "su maestro". Todos deseamos ser sus discípulos, como él lo era de Jesucristo, que venció la persecución de un juez injusto y alcanzó la corona incorruptible, dando fin a nuestros pecados. Unámonos a los n y a todos los justos y bendigamos únicamente a Dios Padre Todopoderoso; bendigamos a Jesucristo nuestro Señor, salvador de nuestras almas, dueño de nuestros cuerpos y pastor de la Iglesia universal; bendigamos también al Espíritu Santo por quien todas las cosas nos son reveladas. Repetidas veces me habíais pedido os comunicara las circunstancias del martirio del glorioso Policarpo, y hoy os mando esta relación por medio de nuestro hermano Marciano. Cuando vosotros os hayáis enterado, comunicadlo a las otras iglesias, a fin de que el Señor sea bendito en todas partes, y todos acaten la elección que su gracia se digna hacer de los escogidos. El puede salvarnos a nosotros mismos por Jesucristo Nuestro Señor y Redentor, por el cual y con el cual es dada a Dios toda gloria, honor, poder y grandeza, por los siglos de los siglos. Amén. Saludad a todos los fieles; los que estamos aquí os saludamos. Asimismo os saluda Evaristo, que esto ha escrito, os saluda con toda su familia. El martirio de Policarpo tuvo lugar el 25 de abril, el día del gran sábado, a las dos de la tarde. Fue preso por Herodes, siendo pontífice o asiarcaFilipo de Trates, y procónsul Stacio Cuadrato. Gracias sean dadas a JesucristoNuestro Señor, a quien se debe gloria, honor, grandeza y trono eterno de generación en generación. Amén.
Este ejemplar le ha copiado Gayo de los ejemplares de Ireneo, discípulo dePolicarpo. Yo, Sócrates, lo copié del ejemplar de Gayo. Yo, Pionio, he confrontado los originales y lo transcribo por revelación del glorioso Policarpo; como lo dije en la reunión de los que vivían cuando el Santo trabajaba con los escogidos. Nuestro Señor Jesucristo me reciba en el reino de los cielos, con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
Fuente: Daniel Ruiz Bueno, Actas de los mártires, BAC, Madrid 1951
Definición y función del Arte
ARTE: DEFINICIÓN Y FUNCIÓN.
REFLEXIONES EN TORNO A LA “KATHARSIS”
EN LA POÉTICA Y LA POLÍTICA DE ARISTÓTELES
REFLEXIONES EN TORNO A LA “KATHARSIS”
EN LA POÉTICA Y LA POLÍTICA DE ARISTÓTELES
Víctor Jofré Araya
Magíster en Educación Religiosa
Colegio Adventista de Copiapó - 2021
“Lo
esencial es invisible a los ojos”
Antoine
de Saint-Exupéry, El Principito.
INTRODUCCIÓN
Se cuenta de
Miguel Ángel, el hábil artista italiano, que estando frente a una masa informe
de mármol blanco, exclamó: “¡Aquí yace David y voy a despertarlo!”. Cincel en
mano y luego de arduas jornadas dio forma a su famoso David, encargado para la Opera del Duomo de la Catedral de Santa María del Fiore de Florencia en 1501 y que ha sido
replicado en diferentes tamaños y materiales hasta el día de hoy. Según la
mayoría de los historiadores, el David es una de las
esculturas más famosas del mundo y los críticos nos dirían que estamos frente a
una obra maestra del arte. Pero, ¿es
la opinión de los críticos lo que hace que el arte sea arte? O, ¿era ya el David de Miguel Ángel una obra de arte
en la mente del maestro aún antes de que su mano tallara las formas en la mole?
Aunque el
concepto de arte propone algunos problemas particulares y hay fuertes
dificultades para construir una definición satisfactoria, pues se trata “en
todos los casos de actividades y/o sistemas de normas y creencias que tienen
naturaleza histórica”[1],
lo que significa que se manifiesta de muy diversas formas a lo largo del tiempo
y en distintas culturas y abierto a transformaciones difíciles de prever, hay
ciertos consensos en cuanto a su definición.
En primer lugar,
debemos establecer que arte es un concepto abierto, en cuanto sentido y
referencia, de una producción humana, y a la vez, un hecho social e histórico,
concepto derivado de la particularidad expuesta en las líneas anteriores. En
segundo lugar, se concuerda en que arte puede ser tanto ciertas propiedades que
provienen de una disposición innata, heredada, adherido al sustrato biológico o
psicológico, como también ser un instrumento eficaz para cumplir cierta
función, particularmente social, aunque también es un ejercicio individual. “Arte significa tanto la facultad para
hacer alguna cosa, cuanto las normas necesarias para hacerla bien”.[2]
Sea el arte una
práctica, un producto o un concepto, se entiende que, como consecuencia de lo
anterior, no existe entidad o evento que pueda ser excluido del universo de los
candidatos a obra de arte, como tampoco puede existir una especificidad
cultural que pueda ser definida como arte, pues todo dependerá de las
decisiones, apreciaciones o meramente gustos de los críticos o de los
observadores. En otras palabras,
“debemos atribuir al mundo del arte el poder de establecer el derecho a que
algo pueda ser objeto de interpretación del tipo de las que la obra de arte
admite”.[3]
El presente
ensayo estará basado, principalmente, en la Poética
de Aristóteles, exigencia de la asignatura cursada. De igual forma se hará
mención de la Política del mismo
filósofo. Amén de lo anterior, se citarán otros autores que he considerado
pertinentes, principalmente el artículo “Catarsis”
en la Poética de Aristóteles. El
trabajo está dividido en: (1) Se presenta un breve marco teórico acerca del arte
como mimesis y (2) se consigna lo
mismo con respecto al arte como catarsis,
según se plantea en el pensamiento aristotélico. Agregamos (3) la idea
aristotélica de arte como instrumento educativo. Luego (4) se construye una
relación a propósito de una experiencia estética. En este caso se analizará el
Film La última canción.[4] A
manera de (5) conclusión, se ofrece una reflexión e interpretación personal de
arte, derivada de las definiciones mencionadas.
EL ARTE COMO MIMESIS
La teoría del arte como imitación, es el
principio fundamental sobre el que descansa el modelo explicativo de la
tragedia ofrecido en la Poética, y
descubre una base racional en el ser, en el proceso creador y en la contemplación
artísticas. Para el Estagirita, la epopeya, la poesía trágica y, por extensión,
las demás artes, son imitación.[5] Es
natural, por tanto, que todos disfrutemos con las obras de imitación, entre
otras razones, porque aprender agrada a todos, no sólo a los filósofos.[6]
Sobre el tema pedagógico volveremos más adelante. Por su parte, respecto
a la música, Aristóteles afirma: “Nada hay tan poderoso como el ritmo y el
canto de la música para imitar, aproximándose a la realidad, tanto como sea
posible, la cólera, la bondad, al valor, la misma prudencia, y todos los sentimientos
del alma. […] La música es evidentemente una imitación directa de las
sensaciones morales”.[7]
En la Poética, dice el filósofo, al involucrarse en la trama de la tragedia, la audiencia
puede experimentar las mismas pasiones de los personajes, pero sin el temor de
sufrir sus verdaderos efectos, pues no son las personas las imitadas sino las
acciones y la vida.[8] La acción imitada es entera: posee
principio, medio y fin; es decir, una estructura ordenada, racional.[9] Es
interesante hacer notar que esta imitación de la realidad no es simplemente una
copia o una mera reproducción sino más bien es ante todo “creación”, “un
proceso creador, una re-creación de la realidad […] que añade un matiz de
novedad, de exclusividad”.[10]
EL ARTE COMO KATHARSIS
Aunque de uso
limitado en los escritos aristotélicos,[11]
el término griego katharsis es de un
rico significado. Es una bella palabra[12]
que, enraizada en la medicina hipocrática, la puso en circulación Aristóteles
con el significado ético-estético que actualmente tiene. Con justicia se
ha dicho de Aristóteles que es un creador de terminología filosófica, dándole a
términos comunes un contenido absolutamente nuevo.[13] “En
Aristóteles encontramos por primera vez el término katharsis en el ámbito de la teoría poética”.[14]
De variadas
traducciones, que van desde purgación[15] y
purgamiento[16] a
purificación[17],
“redención”[18] e
incluso moderación[19],
el término deriva del nombre katharismos,
limpieza, purificación, purgación; del verbo katharizo, hacer limpio, limpiar, purificar; y del adjetivo katharos, libre de mezclas impuras, sin
tacha, limpio, puro.[20] Katharos es una de las grandes palabras
del griego antiguo, clásico y koiné.
En Homero significa “físicamente puro”, también libre de mezcla, sincero,
genuino, libre de deudas o eximido de impuestos, libre de contaminación ritual,
libre de culpa moral, moralmente limpio, incluso pureza de raza.[21]
Platón hablaba de la pureza del cuerpo y del alma (katharos kata ton somon kai kata ten psyjen)[22] y
la religión mistérica griega llamaba katharsis
al período posterior a la muerte en que el alma debía purgar sus faltas.[23] De
ahí que convenga a los traductores verter katharsis
como “expiación”, “purificación”, “purga” o “purgación” de las pasiones del
alma para curarla de sus dolencias[24],
aliviando los sentidos después de una gran tensión (aspecto fisiológico).[25]
Dado que el Estagirita
utiliza katharsis en la Poética y en la Política también en un sentido estético, un “empleo estético”,[26]
señalado hacia la tragedia en la primera obra y a la música sacra y dramática
en la segunda, el término aplicado a objetos de arte sería equivalente a decir
que el arte libera al alma hacia lo estético, producto del temor/terror (phobos) y la compasión/piedad (eleos), consecuencia de la imitación del
poeta y de la admiración del público.[27] “¡He
aquí el objeto de la imitación trágica de Aristóteles!”.[28] En
este sentido, la katharsis es la
facultad de la tragedia (en Poética)
y de la música (en Política) de
purificar al espectador de sus propias bajas pasiones, al verlas proyectadas en
los personajes de la obra o en los ritmos musicales. Se produce, por tanto,
“una especie de curación y purificación moral”.[29] Le
permite ver el castigo merecido e inevitable de éstas, pero sin llegar a
experimentar dicho castigo él mismo. “Así, temor y compasión son medios para
producir la operación catártica en el espectador o lector cuyo agente es la
tragedia”.[30] Katharsis, por tanto, sería el efecto
propio de la obra de arte en el individuo, ennobleciendo los sentimientos del
receptor, el espectador.[31]
Esto nos lleva a una tercera relevancia del arte.
EL ARTE COMO PEDAGOGÍA
“Los productos
del arte agradan en tanto que son medios de aprendizaje”.[32] Se
ha dicho y con razón que, “debidamente empleada, [la música] es un precioso
don, destinado a elevar los pensamientos a temas más nobles, a inspirar y
elevar el alma […] Es uno de los medios mas eficaces para grabar en el corazón
la verdad […] Nunca se debería perder de vista el valor del canto como medio
educativo”.[33]
Aristóteles indica respecto a la música que “es uno de los medios para llegar a
la virtud” y que es “imposible no reconocer el poder moral de la música; y
puesto que este poder es muy verdadero, es absolutamente necesario hacer que la
música forme parte de la educación de los jóvenes” […] “Creemos que de la
música se puede sacar más de un género de utilidad, puesto que puede servir a
la vez para instruir el espíritu y para purificar el alma”.[34]
Aprender agrada
muchísimo a todos y la razón de este
deleite es que al observar una obra o disfrutar de músicas “que tienen un
carácter moral”,[35] al
mismo tiempo se aprende y se reúne el sentido de las cosas.[36] “Cuando
Aristóteles habla del aprendizaje como razón del placer estético se refiere,
sobre todo, al reconocimiento del objeto imitado en el producto de la imitación
artística” y de “apreciar la habilidad del artífice”.[37] Estos
principios son válidos también para muchas otras artes.[38]
Así, según
algunos, es en la katharsis en que se
agudiza la sensibilidad y se alteran, e incluso, se hacen mejores los afectos,
ennobleciendo los sentidos, dado que la imitación en el arte no sólo se refiere
a realizar una copia de lo que existe, sino a mejorar lo real.[39]
“La tragedia es una imitación de
personajes mejores que el término medio de los hombres”.[40]
“La imitación poética, como sucede en la pictórica, los hace mejores, peores o
semejantes”.[41] De modo
que, después de presenciar la obra teatral o escuchar una pieza musical, el
espectador se entenderá mejor a sí mismo, y no repetirá la cadena de decisiones
que llevaron a los personajes a su fatídico final. A estos atributos morales de
los protagonistas que son dignos de imitar Aristóteles le llama carácter.[42] “El carácter en un drama es lo que revela el
propósito moral de los protagonistas”.[43]
En las tragedias clásicas, según el filósofo, el motivo
principal del infortunio es siempre el hubris, o el orgullo desmedido que hace creerse a los
mortales superiores a los dioses, o que no los necesitan ni les deben honores.
Dicho hubris es considerado como el
más grave de los defectos y la causa fundamental de todos los infortunios. De
este modo la tragedia también alecciona al respecto a los
valores de la religión clásica. La katharsis
es, por tanto, el medio por el cual los espectadores pueden evitar caer en el hubris.
El arte siempre apuntará a lo universal, a los
valores que son para todos y en todo tiempo. Por eso es que la poesía, según el
sabio griego, es más filosófica y más elevada que la historia, pues mientras la
historia atiende a lo particular, la poesía dirige nuestro interés a lo
universal.[44] “La
poesía habla de un tipo de hombres,
la historia de hombres particulares”.[45]
EXPERIENCIAS ESTÉTICAS
A propósito de
lo anterior, analicemos brevemente la vivencia ética posterior del film La última canción. Según las precisiones
antes expuestas, vemos reflejada en esta obra dramática la imitación de
acciones cotidianas, la purificación de los afectos y la educación ética.
Las experiencias
de los jóvenes protagonistas de este film es la experiencia de tantos jóvenes y
señoritas que, ajenos a su voluntad, se ven privados de vivir con algunos de
sus progenitores. La protagonista, Ronnie (Miley Cirus), caracteriza esa
situación como “diferencias irreconciliables” entres sus padres. Ella y su
hermano menor Jonah encarnan los sentimientos propios del alejamiento: enojo
disfrazado de rebeldía (ella) y ansiedad acompañada de “apego” (él). Por su
parte, el padre (Greg Kinnear) deja entrever las emociones propias de un
progenitor que no sabe cómo decirles a sus hijos que los errores cometidos en
su matrimonio no tiene nada que ver con el amor que les entraña como hijos y
que intenta recuperar tiempo y afectos perdidos. En ese verano con su padre,
Ronnie hace amigos (p.e. Blaze), se enamora (de Will), comete sus propios
errores y aprende que aún los seres que amamos pueden cometer equivocaciones.
Su padre finalmente muere, pero no sin antes haber restablecido relaciones,
cumplido sueños, restituyendo males cometidos.
Las emociones
propias de la protagonista también son las de aquellos que son espectadores del
film. Hay una suerte de mimesis de la
vida propia con la de los actores y sus acciones con las nuestras, al igual que
sus sentimientos y pasiones. El film, dedicado a la juventud contemporánea,
consigue envolver en su trama a los mismos y hacerles ver la importancia de
tres entidades socializantes principales: la familia, los amigos y la iglesia.
A la familia se la debe amar y respetar sin importar las faltas cometidas,
pues, a final de cuentas, yo también las cometo y recibo de los miembros de la
misma apoyo, comprensión, perdón y restitución. A los amigos se les acepta con
virtudes y defectos, se imitan sus virtudes y se rechazan o hacen ver con amor
sus defectos. Se les anima en momentos de infortunio y de desequilibrio emocional
y se comparte con ellos en forma sana, responsable, alejados de malas
prácticas, fomentando entre todos la toma de buenas decisiones. A la iglesia se
le respeta y apoya, no sólo como institución de carácter espiritual sino como
coeducadora, junto con la familia, de los valores morales de integridad,
respeto, dominio propio, veracidad, honestidad y amor por la vida.
Finalmente,
queda el joven espectador con la sensación de que puede liberarse en cierto
grado de las malas consecuencias de decisiones tomadas siguiendo el ejemplo de
los protagonistas.
CONCLUSIONES Y REFLEXIONES FINALES
Como profesor de
alumnos en edad adolescente he escuchado comentarios luego de compartir en
clases la película comentada que me hacen percibir el valor de la misma en la katharsis juvenil. Una alumna me dijo:
“Nunca más trataré mal a mi padre…”. Otro con tono nostálgico, hasta las
lágrimas, dijo ver reflejada en el film su propia vivencia familiar y que
trataría de mejorar sus relaciones. Ahora aprendió que debía perdonar, así como
él recibió perdón en innumerables momentos precedentes.
Las artes en
general poseen estas tres características que derivan a su vez en tres
funciones de las mismas: imitación de la realidad, purificación de las emociones
y educación moral. Qué bueno que sea así. Eso hace del arte un medio
irrepetible en que podemos combinar lo estético, pues cuánta belleza le falta a
nuestro mundo, y lo ético, pues cuánto más le falta a nuestra pobre y abatida
humanidad de valores y principios correctos que guíen sus conciencias hacia lo
humano, lo recto y lo justo.
APÉNDICE
Definiciones
vertidas por distintos Diccionarios en español de catarsis:
-
Diccionario de la
Lengua Española, 22ª edición, Real Academia Española, España, 2001: “Efecto
que causa la tragedia en el espectáculo al suscitar y purificar la compasión,
el temor o terror y otras emociones”.
-
El Pequeño
Larousse Ilustrado, 14ª edición, Ediciones Larousse, S. A. de C. V., México
D. F., 2008: “Palabra con la que Aristóteles designa el efecto de purificación
producido en los espectadores por una representación trágica”.
-
Nuevo Espasa
Ilustrado. Diccionario Enciclopédico, Espasa Calpe, S. A., España, 1999:
“Efecto de purificación que, entre los antiguos griegos, se pretendía causara
en los espectadores la representación de las tragedias”.
-
VOX Diccionario
General Ilustrado de la Lengua Española, 2ª edición, Arrayán Editores,
Santiago de Chile, 1994: “Purificación de las pasiones del ánimo mediante las
emociones provocadas por la obra de arte, especialmente la tragedia”.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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[1] Juan Fló, La
definición de arte antes (y después) de su indefinibilidad. En Diánoia, V. XLVII, N° 49 (noviembre
2002) (en línea). Disponible en http://dianoia.filosoficas.unam.mx/info/2002/49-Flo.pdf,
p. 96.
[2] Sánchez Palencia, Ángel. “Catarsis” en la Poética de
Aristóteles. En Anales del Seminario
de Historia de la Filosofía, Servicio de Publicaciones de la Universidad
Complutense de Madrid, Número 13 (1996): p. 128 (en línea). Disponible en: http://revistas.
ucm.es/fsl/02112337/articulos/ASHF9696120127A.PDF. Énfasis en el original.
[3] Fló, op. cit.,
pp. 98-108.
[4] Basado en la novela The Last Song del autor Nicholas Sparks. Dirigida por Julie Anne
Robinson y protagonizada por Miley Cyrus, Liam Hemsworth y Greg Kinnear.
Touchstone Pictures, producida por Offspring Entertainment, USA, 2009.
[5] Aristóteles, Poética,
1447a, 1447b. Edición
Electrónica de la Escuela de Filosofía de la Universidad ARCIS, Santiago, Chile (en línea). Disponible en: www.philosophia.cl
[6] Aristóteles, Poética,
1448b.
[8] Aristóteles, Poética,
1450a, 1450b.
[9] Sánchez Palencia, op.
cit., p. 134.
[10] Sánchez Palencia, op.
cit., p. 131, 132.
[11] Una vez solamente en la Poética y un par de veces en la
Política.
[12] Arnal, Mariano, Catarsis
(en línea). Artículo disponible en http://www.elalmanaque.com/agosto/17-8-eti.htm
[13] Lledó, Emilio, et al., Historia de la Filosofía, Santillana Bachillerato, Madrid, 1997, p.
57.
[14] Sánchez Palencia, op.
cit., p. 128. Énfasis en el original.
[15] Sánchez Palencia, op.
cit., p. 129. Nota el pie de página.
[16] Sánchez Palencia, op.
cit., p. 142.
[17] Aristóteles, Política,
p. 184, 185.
[18] Catarsis (en
línea). Disponible en http://es.wikipedia.org/wiki/Catarsis
[19] Aristóteles, El
Arte Poética, p. 25 (en línea). Disponible en http://www.traduccionliteraria.org/
biblib/A/A102.pdf
[20] Vine, W. E., Diccionario
Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, Editorial Clie, Terrassa,
Barcelona, 1989, v. 2, p. 321; v. 3, pp. 278, 279.
[21] Barclay, William, Palabras
griegas del Nuevo Testamento, 11ª Edición, Casa
Bautista de Publicaciones, El Paso, Texas, 2007, p. 130.
[22] Arnal, Mariano, op.
cit.
[23] Gran
Enciclopedia Interactiva Siglo XXI, Océano Grupo Editorial, S. A.,
Barcelona, 2000, v. 9, p. 188. Cf. la creencia del cristianismo católico acerca
del purgatorio.
[24] Sánchez Palencia, op.
cit., pp. 142, 143.
[25] Rosental, M. M., Diccionario
Filosófico, Ediciones Huascarán, Lima, 2005, p. 84. Para otras definiciones
vertidas por los Diccionarios véase el Apéndice al final.
[26] Sánchez Palencia,
op. cit., p. 143.
[27] Aristóteles, Poética,
1449b, 1452a, 1452b, 1453b. En la Política,
p. 185, Aristóteles afirma: “Todos, sin excepción, se ven arrastrados por la
música a la compasión, al temor, al entusiasmo”.
[28] Sánchez Palencia,
op. cit., p. 138.
[29] Aristóteles, Política,
p. 185.
[30] Sánchez Palencia, op.
cit., p. 144.
[31] Rosental, M. M., op.
cit.
[32] Sánchez Palencia, op.
cit., p. 131.
[33] Elena G. de White, La Educación, Asociación Casa Publicadora Sudamericana, Buenos
Aires, 1990, p. 164.
[34] Aristóteles, Política,
pp. 176, 180, 184.
[35] Aristóteles, Política,
p. 186.
[36] Aristóteles, Poética,
1448b.
[37] Sánchez Palencia, op.
cit., p. 131.
[38] “Aristóteles mantiene un significado amplio del
griego poiein que abraca el quehacer
artístico en general” (Sánchez Palencia, op.
cit., p. 130. Énfasis en el original).
[39] Lledó et al., op.
cit., p. 65.
[40] Aristóteles, Poética,
1454b.
[41] Sánchez Palencia, op.
cit., p. 130.
[42] Aristóteles, Poética,
1447a, 1448a, 1450a, 1450b, 1454a, 1454b.
[43] Aristóteles, Poética,
1450a.
[44] Aristóteles, Poética,
1451b. Véase Lledó et al., op. cit.,
p. 65.
[45] Sánchez Palencia, op.
cit., p. 136. Énfasis en el original.
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