ARTE: DEFINICIÓN Y FUNCIÓN.
REFLEXIONES EN
TORNO A LA “KATHARSIS”
EN LA POÉTICA Y LA POLÍTICA DE ARISTÓTELES
Víctor Jofré Araya
Magíster en Educación Religiosa
Colegio Adventista de Copiapó - 2021
“Lo
esencial es invisible a los ojos”
Antoine
de Saint-Exupéry, El Principito.
INTRODUCCIÓN
Se cuenta de
Miguel Ángel, el hábil artista italiano, que estando frente a una masa informe
de mármol blanco, exclamó: “¡Aquí yace David y voy a despertarlo!”. Cincel en
mano y luego de arduas jornadas dio forma a su famoso
David, encargado para la
Opera del Duomo de la Catedral de Santa María del Fiore de Florencia en 1501 y que ha sido
replicado en diferentes tamaños y materiales hasta el día de hoy. Según la
mayoría de los historiadores, el
David es una de las
esculturas más famosas del mundo y los críticos nos dirían que estamos frente a
una
obra maestra del arte. Pero, ¿es
la opinión de los críticos lo que hace que el arte sea arte? O, ¿era ya el
David de Miguel Ángel una obra de arte
en la mente del maestro aún antes de que su mano tallara las formas en la mole?
Aunque el
concepto de arte propone algunos problemas particulares y hay fuertes
dificultades para construir una definición satisfactoria, pues se trata “en
todos los casos de actividades y/o sistemas de normas y creencias que tienen
naturaleza histórica”
,
lo que significa que se manifiesta de muy diversas formas a lo largo del tiempo
y en distintas culturas y abierto a transformaciones difíciles de prever, hay
ciertos consensos en cuanto a su definición.
En primer lugar,
debemos establecer que arte es un concepto abierto, en cuanto sentido y
referencia, de una producción humana, y a la vez, un hecho social e histórico,
concepto derivado de la particularidad expuesta en las líneas anteriores. En
segundo lugar, se concuerda en que arte puede ser tanto ciertas propiedades que
provienen de una disposición innata, heredada, adherido al sustrato biológico o
psicológico, como también ser un instrumento eficaz para cumplir cierta
función, particularmente social, aunque también es un ejercicio individual. “
Arte significa tanto la facultad para
hacer alguna cosa, cuanto las normas necesarias para hacerla bien”.
Sea el arte una
práctica, un producto o un concepto, se entiende que, como consecuencia de lo
anterior, no existe entidad o evento que pueda ser excluido del universo de los
candidatos a obra de arte, como tampoco puede existir una especificidad
cultural que pueda ser definida como arte, pues todo dependerá de las
decisiones, apreciaciones o meramente gustos de los críticos o de los
observadores. En otras palabras,
“debemos atribuir al mundo del arte el poder de establecer el derecho a que
algo pueda ser objeto de interpretación del tipo de las que la obra de arte
admite”.
El presente
ensayo estará basado, principalmente, en la
Poética
de Aristóteles, exigencia de la asignatura cursada. De igual forma se hará
mención de la
Política del mismo
filósofo. Amén de lo anterior, se citarán otros autores que he considerado
pertinentes, principalmente el artículo
“Catarsis”
en la Poética
de Aristóteles. El
trabajo está dividido en: (1) Se presenta un breve marco teórico acerca del arte
como
mimesis y (2) se consigna lo
mismo con respecto al arte como
catarsis,
según se plantea en el pensamiento aristotélico. Agregamos (3) la idea
aristotélica de arte como instrumento educativo. Luego (4) se construye una
relación a propósito de una experiencia estética. En este caso se analizará el
Film
La última canción.
A
manera de (5) conclusión, se ofrece una reflexión e interpretación personal de
arte, derivada de las definiciones mencionadas.
EL ARTE COMO MIMESIS
La teoría del arte como imitación, es el
principio fundamental sobre el que descansa el modelo explicativo de la
tragedia ofrecido en la
Poética, y
descubre una base racional en el ser, en el proceso creador y en la contemplación
artísticas. Para el Estagirita, la epopeya, la poesía trágica y, por extensión,
las demás artes, son imitación.
Es
natural, por tanto, que todos disfrutemos con las obras de imitación, entre
otras razones, porque aprender agrada a todos, no sólo a los filósofos.
Sobre el tema pedagógico volveremos más adelante. Por su parte, respecto
a la música, Aristóteles afirma: “Nada hay tan poderoso como el ritmo y el
canto de la música para imitar, aproximándose a la realidad, tanto como sea
posible, la cólera, la bondad, al valor, la misma prudencia, y todos los sentimientos
del alma. […] La música es evidentemente una imitación directa de las
sensaciones morales”.
En la
Poética, dice el filósofo, al involucrarse en la trama de la tragedia, la audiencia
puede experimentar las mismas pasiones de los personajes, pero sin el temor de
sufrir sus verdaderos efectos, pues no son las personas las imitadas sino las
acciones y la vida.
La acción imitada es entera: posee
principio, medio y fin; es decir, una estructura ordenada, racional.
Es
interesante hacer notar que esta imitación de la realidad no es simplemente una
copia o una mera reproducción sino más bien es ante todo “creación”, “un
proceso creador, una re-creación de la realidad […] que añade un matiz de
novedad, de exclusividad”.
EL ARTE COMO KATHARSIS
Aunque de uso
limitado en los escritos aristotélicos,
el término griego
katharsis es de un
rico significado. Es una bella palabra
que, enraizada en la medicina hipocrática, la puso en circulación Aristóteles
con el significado ético-estético que actualmente tiene. Con justicia se
ha dicho de Aristóteles que es un creador de terminología filosófica, dándole a
términos comunes un contenido absolutamente nuevo.
“En
Aristóteles encontramos por primera vez el término
katharsis en el ámbito de la teoría poética”.
De variadas
traducciones, que van desde purgación
y
purgamiento
a
purificación
,
“redención”
e
incluso moderación
,
el término deriva del nombre
katharismos,
limpieza, purificación, purgación; del verbo
katharizo, hacer limpio, limpiar, purificar; y del adjetivo
katharos, libre de mezclas impuras, sin
tacha, limpio, puro.
Katharos es una de las grandes palabras
del griego antiguo, clásico y
koiné.
En Homero significa “físicamente puro”, también libre de mezcla, sincero,
genuino, libre de deudas o eximido de impuestos, libre de contaminación ritual,
libre de culpa moral, moralmente limpio, incluso pureza de raza.
Platón hablaba de la pureza del cuerpo y del alma (
katharos kata ton somon kai kata ten psyjen)
y
la religión mistérica griega llamaba
katharsis
al período posterior a la muerte en que el alma debía purgar sus faltas.
De
ahí que convenga a los traductores verter
katharsis
como “expiación”, “purificación”, “purga” o “purgación” de las pasiones del
alma para curarla de sus dolencias
,
aliviando los sentidos después de una gran tensión (aspecto fisiológico).
Dado que el Estagirita
utiliza
katharsis en la
Poética y en la
Política también en un sentido estético, un “empleo estético”,
señalado hacia la tragedia en la primera obra y a la música sacra y dramática
en la segunda, el término aplicado a objetos de arte sería equivalente a decir
que el arte libera al alma hacia lo estético, producto del temor/terror (
phobos) y la compasión/piedad (
eleos), consecuencia de la imitación del
poeta y de la admiración del público.
“¡He
aquí el objeto de la imitación trágica de Aristóteles!”.
En
este sentido, la
katharsis es la
facultad de la
tragedia (en Poética)
y de la música (en Política) de
purificar al espectador de sus propias bajas pasiones, al verlas proyectadas en
los personajes de la obra o en los ritmos musicales. Se produce, por tanto,
“una especie de curación y purificación moral”.
Le
permite ver el castigo merecido e inevitable de éstas, pero sin llegar a
experimentar dicho castigo él mismo. “Así, temor y compasión son medios para
producir la operación catártica en el espectador o lector cuyo agente es la
tragedia”.
Katharsis, por tanto, sería el efecto
propio de la obra de arte en el individuo, ennobleciendo los sentimientos del
receptor, el espectador.
Esto nos lleva a una tercera relevancia del arte.
EL ARTE COMO PEDAGOGÍA
“Los productos
del arte agradan en tanto que son medios de aprendizaje”.
Se
ha dicho y con razón que, “debidamente empleada, [la música] es un precioso
don, destinado a elevar los pensamientos a temas más nobles, a inspirar y
elevar el alma […] Es uno de los medios mas eficaces para grabar en el corazón
la verdad […] Nunca se debería perder de vista el valor del canto como medio
educativo”.
Aristóteles indica respecto a la música que “es uno de los medios para llegar a
la virtud” y que es “imposible no reconocer el poder moral de la música; y
puesto que este poder es muy verdadero, es absolutamente necesario hacer que la
música forme parte de la educación de los jóvenes” […] “Creemos que de la
música se puede sacar más de un género de utilidad, puesto que puede servir a
la vez para instruir el espíritu y para purificar el alma”.
Aprender agrada
muchísimo a todos y la razón de este
deleite es que al observar una obra o disfrutar de músicas “que tienen un
carácter moral”,
al
mismo tiempo se aprende y se reúne el sentido de las cosas.
“Cuando
Aristóteles habla del aprendizaje como razón del placer estético se refiere,
sobre todo, al reconocimiento del objeto imitado en el producto de la imitación
artística” y de “apreciar la habilidad del artífice”.
Estos
principios son válidos también para muchas otras artes.
Así, según
algunos, es en la
katharsis en que se
agudiza la sensibilidad y se alteran, e incluso, se hacen mejores los afectos,
ennobleciendo los sentidos, dado que la imitación en el arte no sólo se refiere
a realizar una copia de lo que existe, sino a mejorar lo real.
“La tragedia es una imitación de
personajes mejores que el término medio de los hombres”.
“La imitación poética, como sucede en la pictórica, los hace mejores, peores o
semejantes”.
De modo
que, después de presenciar la obra teatral o escuchar una pieza musical, el
espectador se entenderá mejor a sí mismo, y no repetirá la cadena de decisiones
que llevaron a los personajes a su fatídico final. A estos atributos morales de
los protagonistas que son dignos de imitar Aristóteles le llama
carácter.
“El carácter en un drama es lo que revela el
propósito moral de los protagonistas”.
En las
tragedias clásicas, según el filósofo, el motivo
principal del infortunio es siempre el
hubris, o el orgullo desmedido que hace creerse a los
mortales superiores a los dioses, o que no los necesitan ni les deben honores.
Dicho
hubris es considerado como el
más grave de los defectos y la causa fundamental de todos los infortunios. De
este modo la
tragedia también alecciona al respecto a los
valores de la religión clásica. La
katharsis
es, por tanto, el medio por el cual los espectadores pueden evitar caer en el
hubris.
El arte siempre apuntará a lo universal, a los
valores que son para todos y en todo tiempo. Por eso es que la poesía, según el
sabio griego, es más filosófica y más elevada que la historia, pues mientras la
historia atiende a lo particular, la poesía dirige nuestro interés a lo
universal.
“La
poesía habla de un
tipo de hombres,
la historia de
hombres particulares”.
EXPERIENCIAS ESTÉTICAS
A propósito de
lo anterior, analicemos brevemente la vivencia ética posterior del film La última canción. Según las precisiones
antes expuestas, vemos reflejada en esta obra dramática la imitación de
acciones cotidianas, la purificación de los afectos y la educación ética.
Las experiencias
de los jóvenes protagonistas de este film es la experiencia de tantos jóvenes y
señoritas que, ajenos a su voluntad, se ven privados de vivir con algunos de
sus progenitores. La protagonista, Ronnie (Miley Cirus), caracteriza esa
situación como “diferencias irreconciliables” entres sus padres. Ella y su
hermano menor Jonah encarnan los sentimientos propios del alejamiento: enojo
disfrazado de rebeldía (ella) y ansiedad acompañada de “apego” (él). Por su
parte, el padre (Greg Kinnear) deja entrever las emociones propias de un
progenitor que no sabe cómo decirles a sus hijos que los errores cometidos en
su matrimonio no tiene nada que ver con el amor que les entraña como hijos y
que intenta recuperar tiempo y afectos perdidos. En ese verano con su padre,
Ronnie hace amigos (p.e. Blaze), se enamora (de Will), comete sus propios
errores y aprende que aún los seres que amamos pueden cometer equivocaciones.
Su padre finalmente muere, pero no sin antes haber restablecido relaciones,
cumplido sueños, restituyendo males cometidos.
Las emociones
propias de la protagonista también son las de aquellos que son espectadores del
film. Hay una suerte de mimesis de la
vida propia con la de los actores y sus acciones con las nuestras, al igual que
sus sentimientos y pasiones. El film, dedicado a la juventud contemporánea,
consigue envolver en su trama a los mismos y hacerles ver la importancia de
tres entidades socializantes principales: la familia, los amigos y la iglesia.
A la familia se la debe amar y respetar sin importar las faltas cometidas,
pues, a final de cuentas, yo también las cometo y recibo de los miembros de la
misma apoyo, comprensión, perdón y restitución. A los amigos se les acepta con
virtudes y defectos, se imitan sus virtudes y se rechazan o hacen ver con amor
sus defectos. Se les anima en momentos de infortunio y de desequilibrio emocional
y se comparte con ellos en forma sana, responsable, alejados de malas
prácticas, fomentando entre todos la toma de buenas decisiones. A la iglesia se
le respeta y apoya, no sólo como institución de carácter espiritual sino como
coeducadora, junto con la familia, de los valores morales de integridad,
respeto, dominio propio, veracidad, honestidad y amor por la vida.
Finalmente,
queda el joven espectador con la sensación de que puede liberarse en cierto
grado de las malas consecuencias de decisiones tomadas siguiendo el ejemplo de
los protagonistas.
CONCLUSIONES Y REFLEXIONES FINALES
Como profesor de
alumnos en edad adolescente he escuchado comentarios luego de compartir en
clases la película comentada que me hacen percibir el valor de la misma en la katharsis juvenil. Una alumna me dijo:
“Nunca más trataré mal a mi padre…”. Otro con tono nostálgico, hasta las
lágrimas, dijo ver reflejada en el film su propia vivencia familiar y que
trataría de mejorar sus relaciones. Ahora aprendió que debía perdonar, así como
él recibió perdón en innumerables momentos precedentes.
Las artes en
general poseen estas tres características que derivan a su vez en tres
funciones de las mismas: imitación de la realidad, purificación de las emociones
y educación moral. Qué bueno que sea así. Eso hace del arte un medio
irrepetible en que podemos combinar lo estético, pues cuánta belleza le falta a
nuestro mundo, y lo ético, pues cuánto más le falta a nuestra pobre y abatida
humanidad de valores y principios correctos que guíen sus conciencias hacia lo
humano, lo recto y lo justo.
APÉNDICE
Definiciones
vertidas por distintos Diccionarios en español de catarsis:
-
Diccionario de la
Lengua Española, 22ª edición, Real Academia Española, España, 2001: “Efecto
que causa la tragedia en el espectáculo al suscitar y purificar la compasión,
el temor o terror y otras emociones”.
-
El Pequeño
Larousse Ilustrado, 14ª edición, Ediciones Larousse, S. A. de C. V., México
D. F., 2008: “Palabra con la que Aristóteles designa el efecto de purificación
producido en los espectadores por una representación trágica”.
-
Nuevo Espasa
Ilustrado. Diccionario Enciclopédico, Espasa Calpe, S. A., España, 1999:
“Efecto de purificación que, entre los antiguos griegos, se pretendía causara
en los espectadores la representación de las tragedias”.
-
VOX Diccionario
General Ilustrado de la Lengua Española, 2ª edición, Arrayán Editores,
Santiago de Chile, 1994: “Purificación de las pasiones del ánimo mediante las
emociones provocadas por la obra de arte, especialmente la tragedia”.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
ARISTÓTELES.
Poética. Edición Electrónica de la Escuela de Filosofía
de la Universidad ARCIS, Santiago, Chile (en línea). Disponible en:
www.philosophia.cl
ARISTÓTELES. Política. Editorial Ercilla S. A., Santiago, Chile, 1990.
BARCLAY, William. Palabras griegas del Nuevo Testamento. Su
uso y su significado. 11ª Edición, Casa Bautista de Publicaciones, El Paso,
Texas, 2007.
LLEDÓ, Emilio, et al. Historia
de la Filosofía. Santillana Bachillerato, Madrid, 1997.
ROSENTAL, M. M. Diccionario
Filosófico. Ediciones Huascarán, Lima, 2005.
VINE, W. E. Diccionario
Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento. Editorial Clie, Terrassa,
Barcelona, 1989. 4 tomos.
WHITE, Elena G. de. La Educación.
Asociación Casa Publicadora Sudamericana, Buenos Aires, 1990.
Aristóteles, Poética,
1447a, 1447b. Edición
Electrónica de la Escuela de Filosofía de la Universidad ARCIS, Santiago, Chile (en línea). Disponible en: www.philosophia.cl
Sánchez Palencia, op.
cit., p. 134.
Sánchez Palencia, op.
cit., p. 131, 132.
Rosental, M. M., Diccionario
Filosófico, Ediciones Huascarán, Lima, 2005, p. 84. Para otras definiciones
vertidas por los Diccionarios véase el Apéndice al final.
Sánchez Palencia, op.
cit., p. 144.
Sánchez Palencia, op.
cit., p. 131.
Elena G. de White, La Educación, Asociación Casa Publicadora Sudamericana, Buenos
Aires, 1990, p. 164.
Sánchez Palencia, op.
cit., p. 131.