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Este blog tiene como propósito compartir con mis alumnos y amigos ideas y artículos relacionadas con el mundo de la Religión, la Filosofía y la Educación.

jueves, 9 de agosto de 2012

El hogar, las Escrituras y la formación moral de los hijos(as)


¿A qué edad comienza la educación?
El hogar, las Escrituras
y la formación moral de los hijos(as)

Víctor Jofré Araya, Magíster © en Educación Religiosa
Colegio Adventista de Arica – julio 2012


“También debes saber esto –escribió el anciano Pablo a su joven hijo en la fe Timoteo- que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos” (2 Timoteo 3: 1). Basta leer cualquier periódico o ver un canal de noticias para darse cuenta que en nuestra sociedad se está produciendo un colapso cada día más crítico en cuanto a los valores morales. Lo peor de todo es que, en muchos casos, son niños y jóvenes los que se ven involucrados con acciones y estilos de vida reñidas con la moral y las buenas costumbres: robos, atentados, violaciones, asaltos, homicidios, riñas callejeras, uso y abuso de tabaco, alcohol y otras drogas, etc. Sin embargo, hay una realidad todavía peor: uno de aquellos niños o jóvenes puede ser tu hijo.

Por una parte, las estadísticas reportan que casi la mitad de los niños y niñas que se han criado sin padres tienen serias posibilidades de caer en prisión durante su adolescencia (Estadísticas escalofriantes, s/f.; Caballeros de Colón, 2012; Pérez, 2012). Por otro lado, cada vez existen más padres y madres que depositan en las escuelas toda la responsabilidad de la educación de sus hijos, desvinculándose de cualquier carga. ¿Cómo podríamos evitar que esa cruda realidad se haga presente en nuestros hijos e hijas?

El siguiente ensayo tiene como propósito demostrar que la educación que considera los principios bíblicos enseñados en el hogar durante los primeros siete años de vida, la llamada primera infancia, antes de la etapa escolar, tiene mucho que ver con impedir que muchos hijos e hijas deformen su carácter y estén mejor preparados para enfrentar los desafíos que implica la escolaridad. Pues, como ha escrito una famosa educadora y psicóloga cristiana, “tú debes pasarle a la próxima generación la antorcha de los valores morales firmes y de la gracia de Dios, y debes hacerlo pronto” (Kuzma, 2008, p. 500).

¿Sobre quién recae la responsabilidad de la educación moral de los hijos e hijas?

Esta pregunta es muy fácil de responder, pero muy complicada de llevar a la práctica: sobre los padres, en el seno familiar. El hogar ha sido a través de la historia (y lo continua siendo en la actualidad) la agencia educadora básica, fundamental y universal y, por tanto, se espera que los padres y madres sean los primeros y más influyentes maestros, “con la responsabilidad de reflejar el carácter de Dios en su relación con sus hijos. Todo el ambiente familiar contribuye a formar los valores, las actitudes y la cosmovisión de los niños y jóvenes” (Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. Departamento de Educación, 2001). Las demás agencias educativas de cualquier sociedad, incluidas la iglesia y la escuela, complementan la función primaria y primordial del hogar.

Se estima que la labor docente, tanto de padres como de maestros, es uno de los derechos y deberes propios de la vida familiar. Pero fue a partir del siglo XIX en que el Estado asumió su responsabilidad exclusiva en el proceso formativo de los niños en contraposición al anterior dominio de las instituciones eclesiásticas. Esto produjo una merma en la participación de la familia en el proceso educativo relegando a un plano secundario la función socializadora y espontánea de la comunidad hogareña. “Sin embargo, pese a decisiones políticas y proyectos secularizadores, hoy se reconoce la importancia de la familia en la formación psicológica, en el desarrollo de las capacidades individuales y en la estabilidad emocional de los individuos” (Aizpuru, 1988. Citado por Aviña Zepeda, 2007, p. 33). La tendencia actual es volver a una situación de hace tres o cuatro siglos, cuando la educación era principalmente hogareña y se basaba en principios morales y normas de comportamiento.

Dicen las Sagradas Escrituras: “Y estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón y las repetirás a tus hijos” (Deuteronomio 6: 6-9; 11: 18-20). De Jesús sabemos que fue educado por sus padres en el hogar, no de parte de los rabinos de la sinagoga de Nazaret. “Su madre fue su primer maestro humano.  De los labios de ella, y de los escritos de los profetas, aprendió las cosas del cielo” (White, 1993, p. 310). Así, Jesús “crecía y se fortalecía; progresaba en sabiduría, y la gracia de Dios lo acompañaba” (Lucas 2: 40; cf. 2: 52). Su hogar no era rico, pero sin duda poseía una copia completa de las Escrituras Hebreas en pergaminos o en papiros. A partir de los tres años, en que comenzaba la educación hogareña de los niños judíos, o por lo menos desde los cinco, en que comenzaba la educación de la Torah, sus padres le instruyeron en las verdades eternas de las Sagradas Escrituras (cf. Wight, 1997, p. 127). Y de Timoteo, discípulo del gran apóstol Pablo, se dice que era un joven de buen testimonio que había sido instruido desde la niñez en los principios de la Palabra de Dios por su madre Eunice y por su abuela Loida. Ambas mujeres piadosas hicieron eco del mandato divino y alejaron a Timoteo de los placeres terrenales de su tiempo. Aunque su padre era griego, es decir, un pagano, la paciente, pero decidida instrucción bíblica de su madre y su abuela tuvieron mayor influencia en su vida, de tal manera que fue llamado por Pablo al ministerio evangélico (Hechos 16: 1-3; 1 Timoteo 1: 12; 2 Timoteo 1: 5; 3: 14-15).

Es importante considerar que, aunque los padres no estén directamente involucrados, el carácter moral de sus hijos estará constantemente siendo modelado y desarrollado para bien o para mal. Por lo tanto, la presencia paternal continua en su formación tendrá gran significado. En los hogares modernos en los cuales tanto madres como padres están mucho tiempo ausentes no es de extrañarse que el modelado del carácter moral de muchos niños no esté siendo realizado de la manera idónea. Es más, muchos agentes externos como la publicidad, la televisión y las entretenciones propios de nuestros tiempos, podrían más bien estar deformando la moralidad de muchos niños y niñas.

Enseñándoles a orar en forma personal, a leer y estudiar la Biblia por su propia cuenta, a escuchar atentamente las enseñanzas sobre Dios y a tener conciencia de la presencia de Cristo en sus vidas, se dan pasos agigantados en su formación moral y espiritual. Dios en el corazón de los niños y un continuo espíritu de oración (principalmente, la oración intercesora) aleja el egoísmo y la envidia y promueve un corazón generoso, altruista y empático. Nace en su corazón el deseo de hacer lo bueno y aborrecer lo malo. También el respeto, la responsabilidad y la perseverancia se desarrollan notablemente. “Con el ambiente adecuado, todos los niños pueden aumentar su inteligencia moral. Nuestra tarea como padres es ayudar a nuestros hijos a ser inteligentes en lo que tiene que ver con entender y hacer lo correcto, lo bueno, lo que es aceptable para Dios y para la sociedad” (Kuzma, 2008, p. 504).

¿Cuándo se debe comenzar la educación moral de los hijos e hijas?

Cuanto antes, mejor. Tenemos pocos años para influenciar sobre los hijos. Cuanto más temprano comiencen los padres a inculcar valores positivos en ellos y cuánto más temprano se corrijan las conductas inapropiadas o negativas, más fáciles serán ambas tareas. Las Escrituras son claras en este respecto: “Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras las cuales te pueden hacer sabio” (2 Timoteo 3: 15). “Instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 20: 6). Por otro lado, se exhorta a los padres a repetir las enseñanzas del Señor a los hijos en casa, en el camino, al acostarse y al levantarse, en todo tiempo (Deuteronomio 6: 6-9; 11: 18-20). El consenso es que debe ser antes de los siete años. A propósito de lo mismo, se ha escrito:

“La educación comienza cuando el niño está en los brazos de su madre. Mientras la madre moldea el carácter de sus hijos, los está educando […] La obra de educación y formación debería comenzar en la primera infancia del niño, pues entonces la mente es más impresionable, y las lecciones impartidas se recuerdan mejor” (White, 2008, p. 19).

“Los primeros tres años son el tiempo cuando se dobla la diminuta rama. Las madres deberían entender la importancia que existe en ese período. Entonces es cuando se establece el fundamento” (White, 2008, p. 102).

“Las lecciones que aprende el niño en los primeros siete años de vida tienen más que ver con la formación de su carácter que todo lo que aprende en los años futuros” (White, 2008, p. 102).

“La influencia que se ejerce sobre un niño en sus más tiernos años imprime una tendencia a su carácter y modela su destino” (White, 2008, p. 105).

Las actitudes que el niño aprende durante los primeros cinco a siete años serán permanentes. Cuando las oportunidades proporcionadas por esos años son desperdiciadas, se pierden para siempre” (Van Pelt, 1996, p. 132).

“Los primeros siete años de la vida de un niño proveen una ventana de oportunidades para la formación de los valores” (Kuzma, 2008, p. 555).

“Los primeros siete años de vida del ser humano son cruciales… La enseñanza que se les proporcione durante sus primeros siete años, guiarán al niño a través de su vida para poderlo dotar de una base firme en valores, en amor a sus padres, familia y amigos, y es ahí cuando se debe fomentar el respeto y los principios morales para obtener una acción futura correcta y sana" (Unidad de Comunicación Social, 2012).

¿Cuál debería ser el libro fundamental en la formación moral de los hijos e hijas?

“Todos tus hijos serán enseñados por Jehová y se multiplicará la paz de tus hijos” (Isaías 54: 13). Jesús también lo afirmó: “Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí” (Juan 6:45). Dios es la fuente de valores morales para todo ser humano. Su voluntad está expresada en las Sagradas Escrituras y allí se encuentra el sustento adecuado para la educación moral de niños y niñas: “Porque su Dios le instruye y le enseña lo recto” (Isaías 28: 26); “Él enseñará a los pecadores su camino… y enseñará a los mansos su carrera” (Salmos 25: 8, 9); “Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar” (Salmos 32: 8). El salmista David preguntó: “¿Con qué limpiará el joven su camino?” Y él mismo respondió: “Con guardar tu Palabra… En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti” (Salmos 119: 9, 11). El apóstol Pablo afirma que “toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3: 16, 17).

Jesucristo enseñó que aquel que oye su Palabra y la pone en práctica es semejante a un hombre prudente que al construir su casa cavó hondo y puso el fundamento sobre la roca. La lluvia, el torrente y los vientos dieron contra aquella casa, pero no cayó porque estaba fundada sobre roca. Contrario a eso, a quien oye y no practica le hizo semejante a un hombre insensato que edificó sobre arena, sin fundamento. La lluvia, el torrente y los vientos la arrasaron y la ruina fue grande (Mateo 7: 24-29; Lucas 6: 46-49). Los hijos necesitan comprender desde sus más tiernos años que sólo cimentados en la firme roca de la Palabra de Dios se puede estar de pie frente a la tentación y la adversidad. El salmista asegura:

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no cae, y todo lo que hace, prosperará” (Salmos 1: 1-3; cf. Jeremías 17: 7, 8).

Un buen ejercicio familiar para enseñar valores morales a los hijos basados en las Escrituras es tener momentos fijos durante el día, en la mañana, en la tarde o en ambas, si el tiempo o las ocupaciones lo permiten, a través del culto familiar u otras instancias de reflexión. Una simple oración de los padres con y por sus hijos puede dejar una marca espiritual indeleble en sus mentes. La amonestación de Dios era que al acostarse y al levantarse sus enseñanzas fueran dadas a los hijos por los padres (Deuteronomio 6: 6-9; 11: 18-20). Según algunos estudios, “aquellos hijos que han crecido con cultos diarios con sus padres están interesados en seguir los valores religiosos de sus padres y muestran mayor resistencia a tentaciones tales como las drogas y el abuso del alcohol” (Kuzma, 2008, p. 540). También se afirma que “las lecciones de la Biblia tiene influencia moral y religiosa en el carácter, cuando se las pone por obra en la vida práctica” (White, 2008, p. 26).

¿Qué papel se le debe asignar al referente paterno y materno en la formación moral de hijos e hijas?

“Yo sé que [Abraham] mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová” (Génesis 18: 19). Durante la primera infancia, nadie ejercerá mayor influencia en la dirección de la vida moral en las frágiles, pero receptivas mentes de los niños y niñas, que el buen ejemplo de sus padres y madres o, en su ausencia, de cualquier adulto significativo.

Se dice que los patos buscan un referente a seguir apenas rompen el cascarón. Cualquier cosa que llame su atención y que esté en movimiento será para el recién salido del huevo su principal foco de interés y le seguirá. También los hijos. Su principal modelo serán sus padres, pues son quienes están allí desde el momento de su nacimiento, y aún desde antes. La influencia paterna y materna será un sabor de vida para vida o de muerte para muerte que afectará sus creencias y actitudes, valores y acciones. Todo lo que se quiera grabar en sus mentes debería estar muy internalizado primero en la propia vida y experiencia paterna. Para esto es necesario estar en una estrecha comunión con el Padre celestial, pues de él recibimos la sabiduría y la fortaleza necesaria para criar, guiar e instruir a los pequeños. Según la amonestación del Señor las palabras enseñadas a los hijos e hijas deberían estar grabadas primero en el corazón de los padres (cf. Deuteronomio 6: 6; 11: 18)

Jesucristo afirmó de su actuar que se debería seguir su ejemplo y Pablo exhorta a la iglesia a ser imitadores de él, tal como él lo fue de Cristo (Juan 13: 15; 1 Corintios 4: 16; 11: 1; Efesios 5: 1; Filipenses 3: 17). Así también los padres, no deberían pedir o exigir nada de sus hijos que no estén dispuestos a poner en práctica o que estén llevando a la práctica en su propia experiencia como hijos de Dios. El ejemplo paterno puede hacer mucho en la creación de hábitos y de costumbres y en la formación moral de hijos e hijas. Una buena pregunta a formular en este respecto es: “En mi lugar, ¿qué haría Jesús?” La respuesta a esta pregunta liberará de malos ratos, desgracias e infortunios.

Se dice de Jesús que “en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer” (Lucas 4: 16). Sin ninguna duda, aquella buena costumbre de adorar a Dios en su día sagrado fue inculcada por sus padres, quienes también, de acuerdo a su costumbre, iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua y llevaron a Jesús a dicha fiesta apenas cumplió los doce años, pues así lo decía la tradición de los rabinos (Lucas 2: 41, 42).

Pero, ¡cuidado! El carácter moral se evidencia en la crisis, cuando la adversidad toca a la puerta, en el peor momento. Por lo mismo, “la forma en que manejas la crisis, cómo reaccionas a lo inesperado, el espíritu con que satisfaces las necesidades de tus hijos y los cuidas cuando han hecho un lío o han destruido inocentemente algo valioso, eso es lo que determina tu verdadero carácter” (Kuzma, 2008, p. 509). Ser ejemplos en la formación del carácter de los hijos desafía a formar el propio carácter también. Conseguir un carácter moral consistente que ejerza una influencia positiva en los hijos es una tarea en la que se debería embarcar todo padre cada día. La propia naturaleza moral paterna debe ser moldeada a la semejanza divina. El carácter de Cristo debe ser impreso en el corazón de cada padre y madre y de todo aquel que se empeñe en la tarea de formar el carácter moral de un niño. Padres, madres, maestros y tutores tienen el mismo desafío por delante.

Conclusiones

El Señor prometió que la obediencia a sus preceptos y enseñanzas, el amor a Dios y el andar en todos sus caminos, darían como resultado que los padres y sus descendientes “prolongarán su vida sobre la tierra que el Señor juró” (Deuteronomio 11: 21). El quinto mandamiento de la Ley de Dios asegura que los días serán alargados para aquellos que obedezcan a Dios honrando a su padre y a su madre (Éxodo 20: 12; Deuteronomio 5: 16; Efesios 6: 1-3). En otras palabras, se promete un augurioso porvenir para quieres estén dispuestos a conformar sus vidas con el ideal divino del carácter moral trazado en la Palabra de Dios. Un niño y una niña que desde su más tierna infancia recibe de sus padres o tutores las preciosas enseñanzas de las Escrituras en el sano y espontáneo ambiente del hogar, por precepto y por ejemplo, por prescripción y por acción, estará formando un carácter moral tal que su aroma será percibido a una larga distancia y cuya influencia se prolongue en el tiempo. Y por otro lado, padres y madres que asuman su compromiso de cumplir este ideal en sus hijos estarán dando una señal clara de amor y entrega por ellos. Las verdades, valores y principios eternos de la Palabra de Dios impresos en el corazón de padres e hijos serán un sabor de vida para vida, cuyo fruto podrá ser degustado aquí y en la eternidad.

Referencias

Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. Departamento de Educación (2001). Declaración sobre la Filosofía Adventista de la Educación. Disponible en http://circle.adventist.org/download/PhilStat03_Sp.pdf
Aviña Zepeda, J. (2007). Familia y educación. En Bien común, 147 (5), 32-37. Disponible en http://www.fundacionpreciado.org.mx/biencomun/bc149/fam%20y%20educ. pdf
Caballeros de Colón (2012). Los padres son esenciales. Recuperado el 22 de julio de 2012 desde http://www.fathersforgood.org/ffg/es/fathers_essential/index.html
Estadísticas escalofriantes, s/f. Recuperado el 22 de julio de 2012 desde http://www.reocities.com/apinpach/estudios/estadescal.htm
Kuzma, K. (2008). Lo que deberías saber acerca de los primeros 7 años. Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana.
Nancy Van Pelt (1996). Filhos. Educando com sucesso. Brasilia: Casa Publicadora Brasileira.
Pérez, O. (2012). El impacto determinante de la ausencia paterna. Recuperado el 23 de julio de 2012 desde http://familia.aollatino.com/2012/02/05/padre-ausente/
Unidad de Comunicación Social (2012). Los siete primeros años de vida definen la conducta del ser humano. Recuperado el 21 de julio de 2012 desde http://www.saludtab.gob.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=417:los-siete-primeros-anos-de-vida-definen-la-conducta-del-ser-humano&catid=1: latest-news&Itemid=50
White, E. G. de (2008). La conducción del niño. Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana.
White, E. G. de (1993). El Ministerio de Curación. Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana.
Wight, F. H. (1997). Usos y costumbres de las tierras bíblicas. Grand Rapids, Michigan: Editorial Portavoz.

jueves, 5 de julio de 2012

Junio: Mes del Medio Ambiente

Club de Aventureros y Castorcitos "Aldebarán Kids" celebra Mes del Medio Ambiente


Con diversas actividades, el Club de Aventureros y Castorcitos "Aldebarán Kids" del Colegio Adventista de Iquique conmemoró el Mes del Medio Ambiente.

A principios de mes, los niños y niñas del Club realizaron una exposición de carteles creados y elaborados por ellos mismos alusivos al cuidado del medio ambiente y el último domingo de junio realizaron un mini-operativo de limpieza en un sector de Playa Cavancha. Durante el resto del mes participaron de charlas relacionadas con la visión cristiana del medio ambiente como creación de Dios y por lo tanto objeto de nuestro mayor cuidado y aprecio.

El objetivo principal de estas actividades fue la motivar en los miembros del Club el cuidado de la naturaleza como obra de Dios y concientizar nuestro rol como administradores de los dones del Creador.

Informa:

Prof. Víctor Jofré Araya
Director Club de Aventureros y Castorcitos "Aldebarán Kids"
Colegio Adventista de Iquique









miércoles, 4 de julio de 2012

El martirio de Policarpo de Esmirna

Acta del martirio de
San Policarpo de Esmirna


En Esmirna el año 155 d.C.

La Iglesia de Dios, establecida en Esmirna, a la Iglesia de Dios, establecida en Filadelfia, y a todas las partes de la Iglesia santa y católica extendida por todo el mundo; que la misericordia, la paz y el amor de Dios Padre y Nuestro Señor Jesucristo sobreabunde en vosotras.
Os escribimos relatándoos el martirio de nuestros hermanos, y, en especial, del bienaventurado Policarpo, quien, con el sello de su fe, puso fin a la persecución de nuestros enemigos. Todo lo sucedido fue ya anunciado por el Señor en su Evangelio, en el cual se halla la regla de conducta que hemos de seguir. Según, El, por su permisión, fue entregado y clavado en la cruz para salvarnos. Quiso que le imitáramos, y El fue el primero de entre los justos que se puso en manos de los malvados, mostrándonos de ese modo el camino que habíamos de seguir, y así, habiéndonos precedido El, no creyéramos que era demasiado exigente en sus preceptos. Sufrió El el primero lo que nos encargó a nosotros sufrir. Se hizo nuestro modelo, enseñándonos a morir, no sólo por utilidad propia, sino también por la de nuestros hermanos.El martirio, a aquellos que le padecen, les acarrea la gloria celestial, la cual se consigue por el abandono de las riquezas, los honores e incluso los padres. ¿Acaso tendremos por demasiado el sacrificio que hacemos a tan piadoso Señor, cuando sabemos que sobrepuja con creces lo que El hizo por sus siervos, a los que éstos pueden hacer por El? Por tanto, os vamos a narrar los triunfos de todos nuestros mártires, tal como nos consta que tuvieron lugar, su gran amor para con Dios y su paciencia en soportar los tormentos. ¿Quién no se llenará de admiración al considerar cuán dulces les eran los azotes, gratas las llamas del eculeo, amable la espada que los hería y suaves las brasas de las hogueras? Cuando corriendo la sangre por los costados, con las entrañas palpitantes a la vista, tan constantes estaban en su fe, que aunque el pueblo conmovido no podía contener las lágrimas ante tan horrendo espectáculo, ellos solo estaban serenos y tranquilos. Ni siquiera se les oía un gemido de dolor; y así como habían aceptado con alegría los tormentos, del mismo modo los toleraban con fortaleza. A todos los asistía el Señor en los tormentos, no sólo con el recuerdo de la vida eterna, sino también templando la violencia de los dolores, para que no excediesen la resistencia de las almas. El Señor les hablaba interiormente y les confortaba, poniéndoles ante los ojos las coronas que les esperaban si eran constantes; e ahí el desprecio que hacían de los jueces, y su gloriosa paciencia. Deseaban salir de las tinieblas de este mundo para ir a gozar de las claras moradas celestiales; contraponían la verdad a la mentira, lo terreno a lo celestial, lo eterno a lo caduco Por una hora de sufrimientos les esperaban goces eternos.
El demonio probó contra ellos todas sus artes; pero la gracia de Cristo les asistió como un abogado fiel. También Germanico, con su valor, infundía ánimos a los demás. Habiendo sido expuestos a las fieras, el procónsul, movido de compasión, le exhortaba a que tuviese piedad al menos de su tierna edad, si le parecía que los demás bienes no merecían ser tenidos en consideración. Pero él hacía poco caso de la compasión que parecía tener por él su enemigo y no quiso aceptar el perdón que le ofrecía el juez injusto; muy al contrario, el mismo azuzaba a la fiera que se había lanzado contra el, deseoso de salir de este mundo de pecado. Viendo esto el populacho, quedó sorprendido de ver un ánimo tan varonil en los cristianos. Luego todos gritaron: "Que se castigue a los Impíos y se busque a Policarpo”.
En esto, un cristiano, llamado Quinto, natural de Frigia, y que acababa de llegar a Esmirna, él mismo se presentó al sanguinario Juez para sufrir el martirio. Pero la flaqueza fue mayor que el buen deseo. Al ver venir hacia sí las fieras, temió y cambió de propósito, volviéndose de la parte del demonio, aceptando aquello contra lo que iba a luchar. El procónsul, con sus promesas, logró de él que sacrificara. En vista de esto, creemos que no son de alabar aquellos hermanos que se presentan voluntarios a los suplicios, sino mas bien aquellos que habiéndose ocultado al ser descubiertos, son constantes en los tormentos. Así nos lo aconseja el Evangelio, y la experiencia lo demuestra, porque éste que se presentó, cedió, mientras Policarpo, que fue prendido, triunfó.
Habiéndose enterado Policarpo, hombre de gran prudencia y consejo, que se le buscaba para el martirio, se ocultó. No es que huyera por cobarde, sino más bien dilataba el tiempo del martirio. Recorrió varias ciudades, y como los fieles le dijesen que se diese más prisa, y se ocultase prontamente, él no se preocupaba, como si temiera alejarse del lugar del martirio. Al fin se consiguió que se escondiese en una granja. Allí, noche y día, estuvo pidiendo al Señor le diera valor para sufrir la última pena. Tres días antes de ser prendido le fue revelado su martirio. Parecióle que la almohada sobre la que dormía estaba rodeada de llamas. Al despertarse el santo anciano dijo a los que con él estaban que había de ser quemado vivo.
Cambió de retiro para estar más oculto, mas apenas llegó al nuevo refugio llegaron también sus perseguidores. Estos buscaron largo rato y no hallándole cogieron a dos muchachos y los azotaron hasta que uno de ellos descubrió el lugar en que se hallaba oculto Policarpo. No podía ya ocultarse aquel a quien esperaba el martirio. El jefe de Policía de Esmirna, Herodes, tenía gran deseo de presentarle en el anfiteatro, para que fuese imitador de Cristo en la Pasión. Además, ordenó que a los traidores se les recompensara como a Judas. Armado, pues un pelotón de soldados de a caballo, salieron un viernes antes de cenar en busca de Policarpo, con uno de los muchachos a la cabeza no como para prender a un discípulo de Cristo, sino como si se tratara de algún famoso ladrón. Encontráronle de noche oculto en una casa Hubiera podido huir al campo, pero cansado como estaba, prefirió presentarse él mismo a esconderse de nuevo, porque decía. "Hágase la voluntad de Dios; cuando El lo quiso me escondí, y ahora que El lo dispone, lo deseo yo también".Viendo, pues, a los soldados, bajo adonde ellos estaban y les habló cuanto su debilidad se lo permitió y el Espíritu de la gracia sobrenatural le inspiró.
Admiraban los soldados ver en él, a sus años, tanta agilidad y de que en tan buen estado de salud le hubieran encontrado tan pronto. En seguida mandó que les prepararan la mesa, cumpliendo así el precepto divino, que encarga proveer de las cosas necesarias para la vida aun a los enemigos. Luego les pidió permiso para hacer oración y cumplir sus obligaciones para con Dios. Concedido el permiso, oró por espacio de dos horas de pie, admirando su fervor a los circunstantes y hasta a los mismos soldados. Acabó su oración, pidiendo a Dios por toda la iglesia, por los buenos y por los malos, hasta que llegó el momento de recibir la corona de la justicia, que en todo momento había guardado […]
Al entrar en el anfiteatro se oyó una voz del cielo que decía: "Sé fuerte, Policarpo". Esta voz sólo la oyeron los cristianos que estaban en la arena, pero de los gentiles nadie la oyó. Cuando fue llevado ante el palco del procónsul, confesó valerosamente al Señor, despreciando las amenazas del juez.
El procónsul procuró por todos los medios hacerle apostatar, diciéndole tuviera compasión de su avanzada edad, ya que parecía no hacer caso de los tormentos. "¿cómo ha de sufrir tu vejez -le decía- lo que a los jóvenes espanta? Debe jurar por el honor del César y por su fortuna. Arrepiéntete y di: "Mueran los impíos". Animado el procónsul, prosiguió: "Jura también por la fortuna del César y reniega de Cristo". "Ochenta y seis años ha -respondió Policarpo- que le sirvo y jamás me ha hecho mal; al contrario, me ha colmado de bienes, ¿cómo puedo odiar a aquel a quien siempre he servido, a mi Maestro, mi Salvador, de quien espero mi felicidad, al que castiga a los malos y es el vengador de los justos?"
Mas como el procónsul insistiese en hacerle jurar por la fortuna del César, él le respondió: "¿Por qué pretendes hacerme jurar por la fortuna del César? ¿Acaso ignoras mi religión? Te he dicho públicamente que soy cristiano, y por más que te enfurezcas, yo soy feliz. Si deseas saber qué doctrina es ésta, dame un día de plazo, pues estoy dispuesto a instruirte en ella si tú lo estás para escucharme". Repuso el procónsul: "Da explicaciones al pueblo y no a mi".
Respondióle Policarpo"A vuestra autoridad es a quien debemos obedecer, mientras no nos mandéis cosas injustas y contra nuestras conciencias. Nuestra religión nos enseña a tributar el honor debido a las autoridades que dimanan de la de Dios y obedecer sus órdenes. En cuanto al pueblo, le juzgo indigno, y no creo que deba darle explicaciones: lo recto es obedecer al juez, no al pueblo".
-"A mi disposición están las fieras, a las que te entregaré para que te hagan pedazos si no desistes de tu terquedad", dijo el procónsul.
-"Vengan a mi los leones -repuso Policarpoy todos los tormentos que vuestro furor invente; me alegrarán las heridas, y los suplicios serán mi gloria, y mediré mis méritos por la intensidad del dolor. Cuanto mayor sea éste, tanto mayor será el premio que por él reciba. Estoy dispuesto a todo; por las humillaciones se consigue la gloria".
-"Si no te asustan los diente de las fieras, te entregaré a las llamas".
-"Me amenazas con un fuego que dura una hora, y luego se apaga y te olvidas del juicio venidero y del fuego eterno, en el que arderán para siempre los impíos. ¿Pero a qué tantas palabras? Ejecuta pronto en mi tu voluntad, y si hallas un nuevo género de suplicio, estrénalo en mi".
Mientras Policarpo decía estas cosas, de tal modo se iluminó su rostro de una luz sobrenatural, que el mismo procónsul temblaba. Luego gritó el pregonero por tres veces: "Policarpo ha confesado que es cristiano".
Todo el pueblo gentil de Esmirna, y con él los judíos, exclamaron: "Este es el doctor de Asia, el padre de los cristianos, el que ha destruido nuestros ídolos y ha violado nuestros templos, el que prohibía sacrificar y adorar a los dioses; al fin ha encontrado lo que con tantos deseos decía que anhelaba". Y todos a una pidieron al asiarca Filipo que se lanzara contra él un león furioso; pero Filipo se excusó, diciendo que los juegos habían terminado. Entonces pidieron a voces que Policarpo fuera quemado vivo. Así se iba a cumplir lo que él había anunciado, y dando gracias al Señor, se volvió a los suyos y les dijo:"Recordad ahora, hermanos, la verdad de mi sueño".
Entre tanto, el pueblo […] acude corriendo a los baños y talleres en busca de leños y sarmientos. Cuando estaba ardiendo la hoguera, se acercó a ella Policarpo, se quitó el ceñidor y dejó el manto, disponiéndose a desatar las correas de las sandalias, lo cual no solía hacer él, porque era tal la veneración en que le tenían los fieles, que se disputaban este honor por poder besarle los pies. La tranquilidad de la conciencia le hacía aparecer ya rodeado de cierto esplendor aun antes de recibir la corona del martirio. Dispuesta ya la hoguera, los verdugos le iban a atar a una columna de hierro, según era costumbre, peroel Santo les suplicó, diciendo: "Permitidme quedar como estoy; el que me ha dado el deseo del martirio, me dará también el poder soportarlo; El moderará la intensidad de las llamas”. Así, pues, quedó libre; sólo le ataron las manos atrás y subió a la hoguera. Levantando entonces los ojos al cielo exclamó: "Oh, Señor, Dios de los Ángeles y de los Arcángeles, nuestra resurrección y precio de nuestro pecado, rector de todo el universo y amparo de los justos: gracias te doy porque me has tenido por digno de padecer martirio por ti, para que de este modo perciba mi corona y comience el martirio por Jesucristo en unidad del Espíritu Santo; y así, acabado hoy mi sacrificio, veas cumplidas tus promesas. Seas, pues bendito y eternamente glorificado por Jesucristo Pontífice omnipotente y eterno, y todo os sea dado con él y el Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén".
Terminada la oración fue puesto fuego a la hoguera, levantándose las llamas hasta el cielo […]
Su martirio fue muy superior, y todo el pueblo le llama "su maestro". Todos deseamos ser sus discípulos, como él lo era de Jesucristo, que venció la persecución de un juez injusto y alcanzó la corona incorruptible, dando fin a nuestros pecados. Unámonos a los n y a todos los justos y bendigamos únicamente a Dios Padre Todopoderoso; bendigamos a Jesucristo nuestro Señor, salvador de nuestras almas, dueño de nuestros cuerpos y pastor de la Iglesia universal; bendigamos también al Espíritu Santo por quien todas las cosas nos son reveladas. Repetidas veces me habíais pedido os comunicara las circunstancias del martirio del glorioso Policarpo, y hoy os mando esta relación por medio de nuestro hermano Marciano. Cuando vosotros os hayáis enterado, comunicadlo a las otras iglesias, a fin de que el Señor sea bendito en todas partes, y todos acaten la elección que su gracia se digna hacer de los escogidos. El puede salvarnos a nosotros mismos por Jesucristo Nuestro Señor y Redentor, por el cual y con el cual es dada a Dios toda gloria, honor, poder y grandeza, por los siglos de los siglos. Amén. Saludad a todos los fieles; los que estamos aquí os saludamos. Asimismo os saluda Evaristo, que esto ha escrito, os saluda con toda su familia. El martirio de Policarpo tuvo lugar el 25 de abril, el día del gran sábado, a las dos de la tarde. Fue preso por Herodes, siendo pontífice o asiarcaFilipo de Trates, y procónsul Stacio Cuadrato. Gracias sean dadas a JesucristoNuestro Señor, a quien se debe gloria, honor, grandeza y trono eterno de generación en generación. Amén.
Este ejemplar le ha copiado Gayo de los ejemplares de Ireneo, discípulo dePolicarpo. Yo, Sócrates, lo copié del ejemplar de Gayo. Yo, Pionio, he confrontado los originales y lo transcribo por revelación del glorioso Policarpo; como lo dije en la reunión de los que vivían cuando el Santo trabajaba con los escogidos. Nuestro Señor Jesucristo me reciba en el reino de los cielos, con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
Fuente: Daniel Ruiz BuenoActas de los mártires, BAC, Madrid 1951 

Definición y función del Arte


ARTE: DEFINICIÓN Y FUNCIÓN.
REFLEXIONES EN TORNO A LA “KATHARSIS
EN LA POÉTICA Y LA POLÍTICA DE ARISTÓTELES

Víctor Jofré Araya
Magíster en Educación Religiosa
Colegio Adventista de Copiapó - 2021 

“Lo esencial es invisible a los ojos”
Antoine de Saint-Exupéry, El Principito.

INTRODUCCIÓN
Se cuenta de Miguel Ángel, el hábil artista italiano, que estando frente a una masa informe de mármol blanco, exclamó: “¡Aquí yace David y voy a despertarlo!”. Cincel en mano y luego de arduas jornadas dio forma a su famoso David, encargado para la Opera del Duomo de la Catedral de Santa María del Fiore de Florencia en 1501 y que ha sido replicado en diferentes tamaños y materiales hasta el día de hoy. Según la mayoría de los historiadores, el David es una de las esculturas más famosas del mundo y los críticos nos dirían que estamos frente a una obra maestra del arte. Pero, ¿es la opinión de los críticos lo que hace que el arte sea arte? O, ¿era ya el David de Miguel Ángel una obra de arte en la mente del maestro aún antes de que su mano tallara las formas en la mole?
Aunque el concepto de arte propone algunos problemas particulares y hay fuertes dificultades para construir una definición satisfactoria, pues se trata “en todos los casos de actividades y/o sistemas de normas y creencias que tienen naturaleza histórica”[1], lo que significa que se manifiesta de muy diversas formas a lo largo del tiempo y en distintas culturas y abierto a transformaciones difíciles de prever, hay ciertos consensos en cuanto a su definición.
En primer lugar, debemos establecer que arte es un concepto abierto, en cuanto sentido y referencia, de una producción humana, y a la vez, un hecho social e histórico, concepto derivado de la particularidad expuesta en las líneas anteriores. En segundo lugar, se concuerda en que arte puede ser tanto ciertas propiedades que provienen de una disposición innata, heredada, adherido al sustrato biológico o psicológico, como también ser un instrumento eficaz para cumplir cierta función, particularmente social, aunque también es un ejercicio individual. “Arte significa tanto la facultad para hacer alguna cosa, cuanto las normas necesarias para hacerla bien”.[2]
Sea el arte una práctica, un producto o un concepto, se entiende que, como consecuencia de lo anterior, no existe entidad o evento que pueda ser excluido del universo de los candidatos a obra de arte, como tampoco puede existir una especificidad cultural que pueda ser definida como arte, pues todo dependerá de las decisiones, apreciaciones o meramente gustos de los críticos o de los observadores.  En otras palabras, “debemos atribuir al mundo del arte el poder de establecer el derecho a que algo pueda ser objeto de interpretación del tipo de las que la obra de arte admite”.[3]
El presente ensayo estará basado, principalmente, en la Poética de Aristóteles, exigencia de la asignatura cursada. De igual forma se hará mención de la Política del mismo filósofo. Amén de lo anterior, se citarán otros autores que he considerado pertinentes, principalmente el artículo “Catarsis” en la Poética de Aristóteles. El trabajo está dividido en: (1) Se presenta un breve marco teórico acerca del arte como mimesis y (2) se consigna lo mismo con respecto al arte como catarsis, según se plantea en el pensamiento aristotélico. Agregamos (3) la idea aristotélica de arte como instrumento educativo. Luego (4) se construye una relación a propósito de una experiencia estética. En este caso se analizará el Film La última canción.[4] A manera de (5) conclusión, se ofrece una reflexión e interpretación personal de arte, derivada de las definiciones mencionadas.

EL ARTE COMO MIMESIS
La teoría del arte como imitación, es el principio fundamental sobre el que descansa el modelo explicativo de la tragedia ofrecido en la Poética, y descubre una base racional en el ser, en el proceso creador y en la contemplación artísticas. Para el Estagirita, la epopeya, la poesía trágica y, por extensión, las demás artes, son imitación.[5] Es natural, por tanto, que todos disfrutemos con las obras de imitación, entre otras razones, porque aprender agrada a todos, no sólo a los filósofos.[6] Sobre el tema pedagógico volveremos más adelante. Por su parte, respecto a la música, Aristóteles afirma: “Nada hay tan poderoso como el ritmo y el canto de la música para imitar, aproximándose a la realidad, tanto como sea posible, la cólera, la bondad, al valor, la misma prudencia, y todos los sentimientos del alma. […] La música es evidentemente una imitación directa de las sensaciones morales”.[7]
En la Poética, dice el filósofo, al involucrarse en la trama de la tragedia, la audiencia puede experimentar las mismas pasiones de los personajes, pero sin el temor de sufrir sus verdaderos efectos, pues no son las personas las imitadas sino las acciones y la vida.[8] La acción imitada es entera: posee principio, medio y fin; es decir, una estructura ordenada, racional.[9] Es interesante hacer notar que esta imitación de la realidad no es simplemente una copia o una mera reproducción sino más bien es ante todo “creación”, “un proceso creador, una re-creación de la realidad […] que añade un matiz de novedad, de exclusividad”.[10]

EL ARTE COMO KATHARSIS
Aunque de uso limitado en los escritos aristotélicos,[11] el término griego katharsis es de un rico significado. Es una bella palabra[12] que, enraizada en la medicina hipocrática, la puso en circulación Aristóteles con el significado ético-estético que actualmente tiene. Con justicia se ha dicho de Aristóteles que es un creador de terminología filosófica, dándole a términos comunes un contenido absolutamente nuevo.[13] “En Aristóteles encontramos por primera vez el término katharsis en el ámbito de la teoría poética”.[14]
De variadas traducciones, que van desde purgación[15] y purgamiento[16] a purificación[17], “redención”[18] e incluso moderación[19], el término deriva del nombre katharismos, limpieza, purificación, purgación; del verbo katharizo, hacer limpio, limpiar, purificar; y del adjetivo katharos, libre de mezclas impuras, sin tacha, limpio, puro.[20] Katharos es una de las grandes palabras del griego antiguo, clásico y koiné. En Homero significa “físicamente puro”, también libre de mezcla, sincero, genuino, libre de deudas o eximido de impuestos, libre de contaminación ritual, libre de culpa moral, moralmente limpio, incluso pureza de raza.[21] Platón hablaba de la pureza del cuerpo y del alma (katharos kata ton somon kai kata ten psyjen)[22] y la religión mistérica griega llamaba katharsis al período posterior a la muerte en que el alma debía purgar sus faltas.[23] De ahí que convenga a los traductores verter katharsis como “expiación”, “purificación”, “purga” o “purgación” de las pasiones del alma para curarla de sus dolencias[24], aliviando los sentidos después de una gran tensión (aspecto fisiológico).[25]
Dado que el Estagirita utiliza katharsis en la Poética y en la Política también en un sentido estético, un “empleo estético”,[26] señalado hacia la tragedia en la primera obra y a la música sacra y dramática en la segunda, el término aplicado a objetos de arte sería equivalente a decir que el arte libera al alma hacia lo estético, producto del temor/terror (phobos) y la compasión/piedad (eleos), consecuencia de la imitación del poeta y de la admiración del público.[27] “¡He aquí el objeto de la imitación trágica de Aristóteles!”.[28] En este sentido, la katharsis es la facultad de la tragedia (en Poética) y de la música (en Política) de purificar al espectador de sus propias bajas pasiones, al verlas proyectadas en los personajes de la obra o en los ritmos musicales. Se produce, por tanto, “una especie de curación y purificación moral”.[29] Le permite ver el castigo merecido e inevitable de éstas, pero sin llegar a experimentar dicho castigo él mismo. “Así, temor y compasión son medios para producir la operación catártica en el espectador o lector cuyo agente es la tragedia”.[30] Katharsis, por tanto, sería el efecto propio de la obra de arte en el individuo, ennobleciendo los sentimientos del receptor, el espectador.[31] Esto nos lleva a una tercera relevancia del arte.

EL ARTE COMO PEDAGOGÍA
“Los productos del arte agradan en tanto que son medios de aprendizaje”.[32] Se ha dicho y con razón que, “debidamente empleada, [la música] es un precioso don, destinado a elevar los pensamientos a temas más nobles, a inspirar y elevar el alma […] Es uno de los medios mas eficaces para grabar en el corazón la verdad […] Nunca se debería perder de vista el valor del canto como medio educativo”.[33] Aristóteles indica respecto a la música que “es uno de los medios para llegar a la virtud” y que es “imposible no reconocer el poder moral de la música; y puesto que este poder es muy verdadero, es absolutamente necesario hacer que la música forme parte de la educación de los jóvenes” […] “Creemos que de la música se puede sacar más de un género de utilidad, puesto que puede servir a la vez para instruir el espíritu y para purificar el alma”.[34]
Aprender agrada muchísimo a todos y la razón de este deleite es que al observar una obra o disfrutar de músicas “que tienen un carácter moral”,[35] al mismo tiempo se aprende y se reúne el sentido de las cosas.[36] “Cuando Aristóteles habla del aprendizaje como razón del placer estético se refiere, sobre todo, al reconocimiento del objeto imitado en el producto de la imitación artística” y de “apreciar la habilidad del artífice”.[37] Estos principios son válidos también para muchas otras artes.[38]
Así, según algunos, es en la katharsis en que se agudiza la sensibilidad y se alteran, e incluso, se hacen mejores los afectos, ennobleciendo los sentidos, dado que la imitación en el arte no sólo se refiere a realizar una copia de lo que existe, sino a mejorar lo real.[39] “La tragedia es una imitación de personajes mejores que el término medio de los hombres”.[40] “La imitación poética, como sucede en la pictórica, los hace mejores, peores o semejantes”.[41] De modo que, después de presenciar la obra teatral o escuchar una pieza musical, el espectador se entenderá mejor a sí mismo, y no repetirá la cadena de decisiones que llevaron a los personajes a su fatídico final. A estos atributos morales de los protagonistas que son dignos de imitar Aristóteles le llama carácter.[42] “El carácter en un drama es lo que revela el propósito moral de los protagonistas”.[43]
En las tragedias clásicas, según el filósofo, el motivo principal del infortunio es siempre el hubris, o el orgullo desmedido que hace creerse a los mortales superiores a los dioses, o que no los necesitan ni les deben honores. Dicho hubris es considerado como el más grave de los defectos y la causa fundamental de todos los infortunios. De este modo la tragedia también alecciona al respecto a los valores de la religión clásica. La katharsis es, por tanto, el medio por el cual los espectadores pueden evitar caer en el hubris.
El arte siempre apuntará a lo universal, a los valores que son para todos y en todo tiempo. Por eso es que la poesía, según el sabio griego, es más filosófica y más elevada que la historia, pues mientras la historia atiende a lo particular, la poesía dirige nuestro interés a lo universal.[44] “La poesía habla de un tipo de hombres, la historia de hombres particulares”.[45]

EXPERIENCIAS ESTÉTICAS
A propósito de lo anterior, analicemos brevemente la vivencia ética posterior del film La última canción. Según las precisiones antes expuestas, vemos reflejada en esta obra dramática la imitación de acciones cotidianas, la purificación de los afectos y la educación ética.
Las experiencias de los jóvenes protagonistas de este film es la experiencia de tantos jóvenes y señoritas que, ajenos a su voluntad, se ven privados de vivir con algunos de sus progenitores. La protagonista, Ronnie (Miley Cirus), caracteriza esa situación como “diferencias irreconciliables” entres sus padres. Ella y su hermano menor Jonah encarnan los sentimientos propios del alejamiento: enojo disfrazado de rebeldía (ella) y ansiedad acompañada de “apego” (él). Por su parte, el padre (Greg Kinnear) deja entrever las emociones propias de un progenitor que no sabe cómo decirles a sus hijos que los errores cometidos en su matrimonio no tiene nada que ver con el amor que les entraña como hijos y que intenta recuperar tiempo y afectos perdidos. En ese verano con su padre, Ronnie hace amigos (p.e. Blaze), se enamora (de Will), comete sus propios errores y aprende que aún los seres que amamos pueden cometer equivocaciones. Su padre finalmente muere, pero no sin antes haber restablecido relaciones, cumplido sueños, restituyendo males cometidos.
Las emociones propias de la protagonista también son las de aquellos que son espectadores del film. Hay una suerte de mimesis de la vida propia con la de los actores y sus acciones con las nuestras, al igual que sus sentimientos y pasiones. El film, dedicado a la juventud contemporánea, consigue envolver en su trama a los mismos y hacerles ver la importancia de tres entidades socializantes principales: la familia, los amigos y la iglesia. A la familia se la debe amar y respetar sin importar las faltas cometidas, pues, a final de cuentas, yo también las cometo y recibo de los miembros de la misma apoyo, comprensión, perdón y restitución. A los amigos se les acepta con virtudes y defectos, se imitan sus virtudes y se rechazan o hacen ver con amor sus defectos. Se les anima en momentos de infortunio y de desequilibrio emocional y se comparte con ellos en forma sana, responsable, alejados de malas prácticas, fomentando entre todos la toma de buenas decisiones. A la iglesia se le respeta y apoya, no sólo como institución de carácter espiritual sino como coeducadora, junto con la familia, de los valores morales de integridad, respeto, dominio propio, veracidad, honestidad y amor por la vida.
Finalmente, queda el joven espectador con la sensación de que puede liberarse en cierto grado de las malas consecuencias de decisiones tomadas siguiendo el ejemplo de los protagonistas.

CONCLUSIONES Y REFLEXIONES FINALES
Como profesor de alumnos en edad adolescente he escuchado comentarios luego de compartir en clases la película comentada que me hacen percibir el valor de la misma en la katharsis juvenil. Una alumna me dijo: “Nunca más trataré mal a mi padre…”. Otro con tono nostálgico, hasta las lágrimas, dijo ver reflejada en el film su propia vivencia familiar y que trataría de mejorar sus relaciones. Ahora aprendió que debía perdonar, así como él recibió perdón en innumerables momentos precedentes.
Las artes en general poseen estas tres características que derivan a su vez en tres funciones de las mismas: imitación de la realidad, purificación de las emociones y educación moral. Qué bueno que sea así. Eso hace del arte un medio irrepetible en que podemos combinar lo estético, pues cuánta belleza le falta a nuestro mundo, y lo ético, pues cuánto más le falta a nuestra pobre y abatida humanidad de valores y principios correctos que guíen sus conciencias hacia lo humano, lo recto y lo justo.

APÉNDICE
Definiciones vertidas por distintos Diccionarios en español de catarsis:

-        Diccionario de la Lengua Española, 22ª edición, Real Academia Española, España, 2001: “Efecto que causa la tragedia en el espectáculo al suscitar y purificar la compasión, el temor o terror y otras emociones”.

-        El Pequeño Larousse Ilustrado, 14ª edición, Ediciones Larousse, S. A. de C. V., México D. F., 2008: “Palabra con la que Aristóteles designa el efecto de purificación producido en los espectadores por una representación trágica”.

-        Nuevo Espasa Ilustrado. Diccionario Enciclopédico, Espasa Calpe, S. A., España, 1999: “Efecto de purificación que, entre los antiguos griegos, se pretendía causara en los espectadores la representación de las tragedias”.

-        VOX Diccionario General Ilustrado de la Lengua Española, 2ª edición, Arrayán Editores, Santiago de Chile, 1994: “Purificación de las pasiones del ánimo mediante las emociones provocadas por la obra de arte, especialmente la tragedia”.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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ARNAL, Mariano, Catarsis (en línea). Artículo disponible en http://www.elalmanaque.com /agosto/17-8-eti.htm

BARCLAY, William. Palabras griegas del Nuevo Testamento. Su uso y su significado. 11ª Edición, Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, Texas, 2007.

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FLÓ, Juan. La definición de arte antes (y después) de su indefinibilidad. En Diánoia, Volumen XLVII, Número 49 (noviembre 2002): p. 95-129 (en línea). Disponible en: http://dianoia.filosoficas.unam.mx/info/2002/49-Flo.pdf

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LLEDÓ, Emilio, et al. Historia de la Filosofía. Santillana Bachillerato, Madrid, 1997.

ROSENTAL, M. M. Diccionario Filosófico. Ediciones Huascarán, Lima, 2005.

SÁNCHEZ Palencia, Ángel. “Catarsis” en la Poética de Aristóteles. En Anales del Seminario de Historia de la Filosofía, Servicio de Publicaciones de la Universidad Complutense de Madrid, Número 13 (1996): p. 127-147 (en línea). Disponible en: http://revistas. ucm.es/fsl/02112337/articulos/ASHF9696120127A.PDF

VINE, W. E. Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento. Editorial Clie, Terrassa, Barcelona, 1989. 4 tomos.

WHITE, Elena G. de. La Educación. Asociación Casa Publicadora Sudamericana, Buenos Aires, 1990.




[1] Juan Fló, La definición de arte antes (y después) de su indefinibilidad. En Diánoia, V. XLVII, N° 49 (noviembre 2002) (en línea). Disponible en http://dianoia.filosoficas.unam.mx/info/2002/49-Flo.pdf, p. 96.
[2] Sánchez Palencia, Ángel. “Catarsis” en la Poética de Aristóteles. En Anales del Seminario de Historia de la Filosofía, Servicio de Publicaciones de la Universidad Complutense de Madrid, Número 13 (1996): p. 128 (en línea). Disponible en: http://revistas. ucm.es/fsl/02112337/articulos/ASHF9696120127A.PDF. Énfasis en el original.
[3] Fló, op. cit., pp. 98-108.
[4] Basado en la novela The Last Song del autor Nicholas Sparks. Dirigida por Julie Anne Robinson y protagonizada por Miley Cyrus, Liam Hemsworth y Greg Kinnear. Touchstone Pictures, producida por Offspring Entertainment, USA, 2009.
[5] Aristóteles, Poética, 1447a, 1447b. Edición Electrónica de la Escuela de Filosofía de la Universidad ARCIS, Santiago, Chile (en línea). Disponible en: www.philosophia.cl
[6] Aristóteles, Poética, 1448b.
[7] Aristóteles, Política, Editorial Ercilla S. A., Santiago, Chile, 1990, p. 179, 180.
[8] Aristóteles, Poética, 1450a, 1450b.
[9] Sánchez Palencia, op. cit., p. 134.
[10] Sánchez Palencia, op. cit., p. 131, 132.
[11] Una vez solamente en la Poética y un par de veces en la Política.
[12] Arnal, Mariano, Catarsis (en línea). Artículo disponible en http://www.elalmanaque.com/agosto/17-8-eti.htm
[13] Lledó, Emilio, et al., Historia de la Filosofía, Santillana Bachillerato, Madrid, 1997, p. 57.
[14] Sánchez Palencia, op. cit., p. 128. Énfasis en el original.
[15] Sánchez Palencia, op. cit., p. 129. Nota el pie de página.
[16] Sánchez Palencia, op. cit., p. 142.
[17] Aristóteles, Política, p. 184, 185. 
[18] Catarsis (en línea). Disponible en http://es.wikipedia.org/wiki/Catarsis
[19] Aristóteles, El Arte Poética, p. 25 (en línea). Disponible en http://www.traduccionliteraria.org/ biblib/A/A102.pdf
[20] Vine, W. E., Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, Editorial Clie, Terrassa, Barcelona, 1989, v. 2, p. 321; v. 3, pp. 278, 279.
[21] Barclay, William, Palabras griegas del Nuevo Testamento, 11ª Edición, Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, Texas, 2007, p. 130.
[22] Arnal, Mariano, op. cit.
[23] Gran Enciclopedia Interactiva Siglo XXI, Océano Grupo Editorial, S. A., Barcelona, 2000, v. 9, p. 188. Cf. la creencia del cristianismo católico acerca del purgatorio.
[24] Sánchez Palencia, op. cit., pp. 142, 143.
[25] Rosental, M. M., Diccionario Filosófico, Ediciones Huascarán, Lima, 2005, p. 84. Para otras definiciones vertidas por los Diccionarios véase el Apéndice al final.
[26] Sánchez Palencia, op. cit., p. 143.
[27] Aristóteles, Poética, 1449b, 1452a, 1452b, 1453b. En la Política, p. 185, Aristóteles afirma: “Todos, sin excepción, se ven arrastrados por la música a la compasión, al temor, al entusiasmo”.
[28] Sánchez Palencia, op. cit., p. 138.
[29] Aristóteles, Política, p. 185.
[30] Sánchez Palencia, op. cit., p. 144.
[31] Rosental, M. M., op. cit.
[32] Sánchez Palencia, op. cit., p. 131.
[33] Elena G. de White, La Educación, Asociación Casa Publicadora Sudamericana, Buenos Aires, 1990, p. 164.
[34] Aristóteles, Política, pp. 176, 180, 184.
[35] Aristóteles, Política, p. 186.
[36] Aristóteles, Poética, 1448b.
[37] Sánchez Palencia, op. cit., p. 131.
[38] “Aristóteles mantiene un significado amplio del griego poiein que abraca el quehacer artístico en general” (Sánchez Palencia, op. cit., p. 130. Énfasis en el original).
[39] Lledó et al., op. cit., p. 65.
[40] Aristóteles, Poética, 1454b.
[41] Sánchez Palencia, op. cit., p. 130.
[42] Aristóteles, Poética, 1447a, 1448a, 1450a, 1450b, 1454a, 1454b.
[43] Aristóteles, Poética, 1450a.
[44] Aristóteles, Poética, 1451b. Véase Lledó et al., op. cit., p. 65.
[45] Sánchez Palencia, op. cit., p. 136. Énfasis en el original.